
Wednesday, August 03, 2005
World in my eyes

Monday, August 01, 2005
Libros negros

Pero ir con esa caja de libros al hombro resulta la mejor parte del día y me encuentro contento, satisfecho de que llevo ahi mis 100 ejemplares de Todos los días atràs. ¿Qué deseaba escribirles hoy después de dos años de esperar este libro? Deseaba contarles dónde y cómo escribí los cuentos. Deseaba que recordaran cuando voy y les doy lata con mis textos y ponen cara de: Ahi viene Toño. Pero al ver el libro me sorprende una mansedumbre extraña al distinguir en la portada mi nombre en rojo, luego atrás las fotos que tomò Llaguno y leer al vuelo en la contraportada
" En estos cuentos no hay grandes frases, pero están sustentados en la base del momento. Italo Calvino lo llama il guizzo, el relámpago, ese instante en el que el personaje -y por ende al lector- le viene el golpe de la revelaciòn".
Sólo puedo decir que ha sido un largo y corto camino y que al momento de escribir mi primer cuento no sabía que Dios me concendería en la vida conocer personas como ustedes que hacen que Todos los días atrás tenga el verdadero valor. Desde los tallereos de Manuel García hasta las borracheras en El Panteón y las críticas mordaces en el FONCA han venido estos cuentos escritos casi la mitad en mi peor etapa defeña. Pero este libro vale por la felicidad que compartirán conmigo al lverlo, leerlo y detenerse en la portada. Eso es lo que importa. Asi que ya salió.
Ahora saldré otra vez a la calle con la caja y tal vez me detenga a tomar un agua fresca. Y tal vez aborde uno de esos camiones que aturden este caluroso mediodia.
Monday, July 25, 2005
Mis muchachas
Thursday, July 21, 2005
Emily

Monday, July 18, 2005
Sierra
Wednesday, July 13, 2005
Obituario
Son casi ocho horas desde que entré al ILCE el día de hoy y el guardia abrió la puerta.
En estas ocho horas he:
- Visto un capítulo de Cálico Electrónico.
- Leído algunas notas en el periódico del Universal.com dos veces.
- Revisado 13 páginas del diccionario Larousse ilustrado de tercer año.
- Transcrito 48 páginas de ese mismo diccionario.
- Escribí un post en Instinto Contagioso. En realidad dos.
- Me comí unas nueve viboritas de gelatina y tres mantecadas Bimbo.
¿Tiempo que pensé en Monterrey?: Uno, ahorita.
¿Tiempo que pensé en la novela?: En suma unos veinte minutos.
Hoy me siento con ganas de irme y es precisamente lo que haré.
Monday, July 04, 2005
Ioio cambia de laboro
Thursday, June 30, 2005
Los talleres de Parra
Tuesday, June 28, 2005
Incidencias
Tuesday, June 21, 2005
Cena en casa
Tuesday, June 14, 2005
Retratos Familiares
Mi hermana Elda nació siendo corazón. Algo hay en su mirada y en su andar aletargado que es indispensable para mi familia. Ya sea que la manden a la tienda o que mi tía Martha antes o mi tía María ahora, vaya y la busque para que la acompañe a tiendas y salidas, mi hermana Elda es esa parte que mantiene unida a mi familia ya de por si unida. Siempre se está quejando de sus tareas pero también le gana la risa fácil y tiene una disposición natural para ser buena. Yo lamento muchas veces todo lo que me la estoy perdiendo mientras vivo lejos. Lamento no ver sus chinos que causarían envidia y no ver cuando Ruth y ella, después de un pleito, se van muy juntitas al centro a comprar ropa. Una vez fui a dar una charla a la secundaria donde estuve y donde ella está ahora. Elda se encontraba al fondo del auditorio. Casi al finalizar un muchacho alzó la mano y preguntó: ¿Oye, es cierto que tú eres hermano de Elda Ramos Revillas? Todos los huercos y huercas volvieron a mirarme. No pude aguantar una carcajada y respondí: Sí, ella es mi hermana. Al instante empezó un rumor, una ola de voces que decían: ¡Que se pare! ¡Que se pare! ¡Que se pare! Elda se levantó toda radiante y diva avergonzada. Quiero recordarla así cuando se acomoda los cabellos y desde el fondo del auditorio mira nerviosamente a todos lados y un aplauso salido de no se qué motivo va hasta ella para abrazarla. Yo también le aplaudí. Pero yo sí sabía cuál era el motivo. Era mi corazón que se conectaba con el suyo, era mi sangre que viene de la misma sangre de la de ella la que me impulsaba. Mi hermana nació siendo corazón. Y yo quiero con estas palabras arroparla, atento a su diástole y sístole y saber que está allá en Monterrey o a donde la mande el destino, latiendo acompasadamente e irrigando con su sonrisa las venas de paz de mi familia.
Tuesday, June 07, 2005
Lo que cuesta
Monday, May 30, 2005
Cuatro días de fiesta
Monday, May 23, 2005
Déjame...
Friday, May 20, 2005
Otra vez en la Fundación
-Ah... pues vamos, yo voy a eso.
No fuimos por los tacos de surtidita pero sí a unas quesadillas a dónde nunca había ido a comer. Resultaron algo flacas y medio sabrosas pero ahi con Sergio platiqué a gusto mientras pasaban las micros llenas en la avenida y unos músicos le daban tremendas mordidadas a sus tacos.
-Ahi nos vemos -le dije a Sergio- si no me voy ahorita no llego.
Wednesday, May 18, 2005
Galeras
Del Azul al Tenampa
Monday, May 09, 2005
Respirar la vida
Así, de color en color llegamos al domingo. El sol es fresco como todo en el clima del distrito federal. En las calles se respira un blanco sin prisas y sin mácula. El taxi verde y nácar avanza rápido por una gris Ave. Patriotismo y veo aún sorprendido el segundo piso que cruza la avenida y se pierde hacia el rumbo azulado de Periférico. El taxista me cuenta técnicas para preparar barbacoa y yo imagino la carne suave y ámbar que se destaza bajo un tenedor. Afirma con gesto de conocedor que la barbacoa de borrego es la mejor del mundo y yo sólo hablo por teléfono para decirle a Brenda que, aunque voy algo retrasado, voy a llegar.
El Colegio de Arquitectos donde va a ser la exposición de pintura de Brenda es un edificio con un techo triangular que corta el aire y blanco como un elefante hindú. Su estacionamiento tiene loza rojiza y las escaleras se abren como quien despliega una caja de cartón. El lobby recibe una luz difusa pero firme que no alcanza a entrar a las escaleras donde cuelgan fotografías de edificios y puertas de madera.
Brenda está al fondo toda ella vestida de sorpresa: un collar de cuentas azules al cuello, un chal esmeralda que le cae de los hombros, un vestido verde hasta las rodillas y zapatillas del mismo color. Voy hasta ella y la saludo y sólo entonces veo ya bien la exposición. Hay cerca de nueve mamparas negras donde se apoyan los cuadros de Brenda Togno. Un grupo de cuadros mira al centro del lugar mientras que otros hacia las paredes. Los animales de Brenda parecen sentirnos desde un silencio pétreo pero sus miradas son glaucas y límpidas, feroces o curiosas. Algo de música flota en el ambiente y los meseros observan impolutos de blanco con corbata negra, cuidadosos desde la barra.
Poco a poco la gente va llegando. Un desfile de verdes y amarillos, de rojos y caquis, de rosas y arenas. Primero los familiares, después amigos se pasean entre los cuadros, se detienen ante alguno de ellos y se llevan las manos a la boca como quien saboreara un color que hasta entonces, era inédito en sus ojos. A mi me duelen los pies por los zapatos que debería de ponerme más seguido. Me ajusto el saco y por un momento agradezco no llevar corbata. Brenda es una explosión de sonrisas cada que va y le da la bienvenida a amigos y familiares. Un gato y un caballo son el éxito de la tarde. Un tío de Brenda, con cámara en mano le saca fotos y alaba la composición. Cuando llegan Ana, Criseida, Brenda y la mamá de las últimas dos, también se quedan deambulando.
¿Qué color somos? No lo sé. Sólo sé que las manos me temblaron nerviosas cuando al momento de la inauguración Brenda me llamó al frente mientras las sobrinas de ella ajustaban las manos a las tijeras para cortar el listón rojo. Entonces hablé y conté de colores y pátinas, de que el color para mí es como un sabor exótico. Les conté del cuadro "Azul" de Gunter Herzo donde las tonalidades de azul se expandían y contraídas por una fuerza desconocida y al hablar sentía cómo mi rostro se volvía granado por unos nervios descontrolados de no sé donde. Les conté que para mí la obra de Brenda Togno era un festín de colores anaranjados, jugosos como una naranja fresca y magentas y rojos de sandía y que todos estaban invitados a un banquete que la autora había puesto ante nosotros. Luego callé, me hice a un lado y las niñas cortaron el listón bajo un festín de fotografías y aplausos.
Poco a poco algunos cuadros se vendieron. Yo vi el caballo naranja con sus crines rojas revueltas por el viento. Me acerqué a Brenda y le dije:
-Te lo compro.
Así me llevé ese cuadro en la imaginación. Ya camino a casa yo lo veía en la colgado en la pared de mi cuarto (pondré ahora al Joy Laville en la sala). Sus naranjas se extendían más allá de los bordes del marco y lamían la pared, reptaban por la comisura de las puertas y las ventanas de la casa como arañas naranjas que iban dejandos sus hilos por esquinas y libros, escondiéndose en mi ropa, dejando una estela anaranjada en mi computadora. Iban las lenguas y los mechones anaranjados cayendo sobre la alfombra, convirtiéndose en nueve tigres naranjas y nueve búfalos naranjas que iban saliendo con un estrépido de vida por la puerta que da a las escaleras: con un estrépito anaranjado que respiraba al ritmo naranja de sus corazones y venas y al salir iban moviendo las hojas del periódico en la sala, los vasos en el fregadero, las copas indispuestas y murciélagas en la cantina y ya afuera caían como nueve mares naranjas que iban y venían sobre todo el estacionamiento, revueltos y felices, completamente naranjas bajo el sol amarillo. Luego llegamos al metro Chapultepec y me guardé en color en la bolsa del pantalón.
¿De qué color es la felicidad? Naranja, contesto ahorita, para respirar la vida, como se llama el cuadro, como se llamó la exposición.
Saturday, May 07, 2005
Sueño
Es el aire, me dije, así que abrí la ventana y un ramalazo de aire helado se vacío en el cuarto y cuando menos me di cuenta ya estaba dormido. Soñé que estaba en casa, en mi cuarto, acostado por no poder dormir. La cama temblaba y del cuarto de Ana salía su voz diciendo que estábamos en un temblor. Yo me levanté asustado y me asomé por las escaleras donde unos policías no dejaban salir a la gente. Argumentaron que debía de haber orden para salir. Yo les grité que las vidas valían más que cualquier orden.
Bajé de pocos saltos y cuando me encontré afuera, en boxers y camisa blanca, me di cuenta que había dejado dentro de la casa mi lap con mis historias, mi incipiente colección de máscaras, el saxofón de mi abuelo y mis libros. A un lado los otros edificios seguían tambaleándose indecisos y la tierra lanzaba un gemido ronco y largo. Luego miré bien y vi cómo mi edificio se desplomaba perezosamente hacia abajo como si una mano poderosa hubiera oprimido encima de él pero a la mitad el edificiio cayó a un lado levantando un caos de polvo y silencio.
Pensé que en ese momento había perdido todo y me dio un dolor agudo en el pecho. Pero al rato vino una señora y nos dio una colcha con plástico. Con la ayuda de Ana y Jaime la fuimos extendiendo sobre el prado con escombros y la colcha parecía que nunca iba a dejar de extenderse. Era blanca y debajo del plástico se irguieron casas. Yo veía que muy pronto traxcavos y barrenadoras y un ejército de ingenieros comenzaban a erguir los huesos de metal de un nuevo edificio 19.
En un momento del sueño tuve otra vez casa, un librero para ser llenado y hojas blancas para escribir. Aún sentía la pérdida de lo anterior pero incluso en el sueño me senté a leer. Las letras se escapaban. ¿Qué historia estaba ahí en ese libro de portadas amarillas? No lo sé. Ahora, en clase, explicándoles a mis alumnas las características de los poemas simbolistas me quedé pensando qué significaba este sueño, ¿que indaga en mi memoria el derrumbe y la pérdida de todo lo viejo y la construcción de lo nuevo? ¿Es que acaso hay algo nuevo ya cimentándose en el silencio de mis nervios o en la esperanza de vayan ustedes a saber, qué nuevas y necias palabras?
Wednesday, May 04, 2005
Xochimilco V entrega
Friday, April 29, 2005
Fotos con letras
Las fotos en My pictures son un trozo de las vidas que me rodean y por lo mismo, las vidas que vivo. Esas fotografías me las han ido mandando de a poco y yo las sigo guardando con gusto y cuando me aburro me gusta abrir esa carpeta y pasarlas poco a poco como si volviera a recordar cuando las protagonicé o cuando me las enviaron. Sin orden de importancia, sino más bien por cómo van saliendo. Estas son las primeras 10 que aparecen:
Marcelo es el hijo de Socorro y Efraín. Está vestido con un ropón blanco y acostado sobre una colcha azul con vivos verdes. Marcelo sonríe, muestra la lengua rosada y algo hay en su mirada que invita a quedarse en esa felicidad de los cuatro meses. Cuando finalmente lo conocí un domingo en aquella Cuernavaca calurosa, vi que la foto no había sido justa: Marcelo en carne y hueso es más feliz o al menos, menos acalarado.
Están ahora Mónica, Néstor, Rafael y yo afuera de la Casa de la Cultura de Monterrey. Mónica viste de blanco y jeans, Néstor una camisa de rayas cruzadas, Rafale de gris y con corbata aún más gris y yo de gris y en las manos le quito la banda al libro de Minerva Reynosa. Esa noche había volado del D.F. a presentar “Una infanta necia”.
Ahora aparecen Nancy y su sobrina recostadas en un sofá-cama. La niña anda de rosa y Nancy de azul. Al fono hay una mesa con patas gruesas de madera. Nancy mira hacia la cámara con cierta felicidad mientras su sobrina saca el estómago.
Ahora aparece Sofía, la hija de César Gándara. Sofía es de esos hijos de amigos que, al igual que Marcelo, causan una alegría por su llegada. Sofía está envuelta en una chamarra negra con felpa blanca y mira hacia la cámara con sus ojos algo rasgados.
Fiesta en casa de Rodrigo. Alex, Aude, Rodrigo, Isabel y yo bailamos la macarena y movemos los brazos. En la mesa de centro hay botellas de cerveza y vasos de plástico.
Ahora otra Isabel, Isabel Ortega Ridaura me entrega un jugoso cheque, parte del premio Nuevo león de literatura. Yo visto de negro y al fondo se ve el cuadro abstracto que está en la sala de juntas del conarte.
Mónica Morales Leal está en las ruinas el Chichen itza. Es delgada y pequeña. Lleva al hombro una mochila y viste con playera sin mangas y shorts. Ese fue un buen viaje. Imagino.
Esta foto es de Cordelia cuando se fue a festejar a un Antonio’s Le club. Va de blanco, su liso y rojizo cabello le cae por los hombros y al fondo un travestí canta. Cordelia sonríe y mucha luz le cae al rostro.
Janell y Lila. Lila mira fijamente a la cámara y Janell, al fondo, recostada en la cama, inclina la cabeza en su hombro. Al fondo hay una mampara amarilla.
Una foto de Fabian Cavazos sobre una carretera que da al vuelta. Al fondo se ven los cerros del norte. Es una buena foto.
Thursday, April 28, 2005
El equilibrio de los platos
Tuesday, April 26, 2005
Cambio de vías
Monday, April 18, 2005
Breves, breves, breves
- Elena Grada baila muy bien el ska y el surfer. Pero más que verla bailar bien el ska y el surfer, más que verla mientras hace girar las rodillas y sus tobillos, que mueve la cadera, que acompasa los hombros y más, es más diáfano verla sonreír mientras baila. Sucede que la sonrisa de Elena es de esas oportunidades que son irrepetibles.
- Doce de la noche en la esquina de la Torre Latinoamericana. Viernes. ¿Qué hacen tantos norteños juntos ahí a un lado del puesto de churros? Simplemente pasarla bien. El eje central a esa hora se encontraba atascado. El tráfico de medianoche en el D.F. puede ser peor que el tráfico del mediodía.
- El centro histórico, limpio, mucha gente caminaba del Zócalo hacia la periferia del centro después del concierto de Santana.
- Fuzz on es un antro raro. Entras por un pasillo rojo, en semipenumbra y profundo. Subes unas escaleras y entras al bodegón: no hay sillas, las paredes son rojas, hay esqueletos de plástico colgando y muros de tela negra. En la barra hay fotos de Ninel Conde y el escenario tiene las paredes decoradas con imitación de piel de cebra.
- Casa, sábado, cinco de la tarde. Yuri y Nancy llegan con tacos sudados. Brenda está feliz por su fiesta. Terminamos a las tres de la mañana después de bailar salsa, merengue y norteño y contar fantasías y deseos.
- Que el primer baile de bienvenida sea con el Rey, dice Brenda y yo me pongo de pie, espero la música norteña y aferro bien mi mano en la cintura de Brenda y con la otra en alto empezamos a bailar medio quebrándonos, mucho riéndonos. Su primer baile de regreso a la soltería. Caray.
- El Místico dio una gran, gran lucha el viernes. ¿Qué diablos de vuelo fue ese donde rindió a Memphisto?
- La sorpresa de la noche: el momento cuando Halloween y Blue Demon Junior derrotaron al Negro Casas con tremendo tinajazo que simplemente lo sacó de combate.
- Vean el vuelo del Fénix. Película hollywudense.
- Un café de chinos puede ser también una buena forma de morir.
Tuesday, April 12, 2005
El baile en el Pedro Infante
Friday, April 08, 2005
Semana de happy tree friends
La serie, que tal vez muchos conocen o no han podido ver trata sobre tiernos animalitos del bosque: conejitos, puercoespines, armadillos, osos hormigueros, castores, mapaches y un alce que en cada capítulo de menos de tres minutos son golpeados, cortados, cercenados, mutilados, defenestrados, quemados, descuartizados, mutilados y en el menor de los casos decapitados por hachas, árboles, material explosivo, pinzas, tijeras o camiones.
Un capítulo al azar es una forma excelente de definir esta semana histórica. Un castor le construye su casita en el árbol a una zorrillita feliz. Cuando la casa se termina la zorrillita abraza al castor y este pone cara de satisfacción. La zorrillita sube a su casa y entonces la casa explota y se cae a los pies del castor. La zorrillita sufre. El castor va a un toma de agua pero la encuentra cerrada. Entonces, ve una tina y se la vacía. La zorrillita se prende más porque la tina tenía material flamable. Asustado, entonces, el castor decide utilizar otro medio para apagar el fuego y comienza a patear a la zorrillita hasta que la misma sangre de su amiga termina por apagar las llamas. Negra, sin carne, apenas huesos requemados, la zorrillita levanta su pulgar.
Esta semana nos quemaron, nos mutilaron y más y la gran mayoría permanecimos o permanecieron como estos niños que no se cansan de ver cómo se mutilan conejitos y alces. Semana crucial, creo, en el registro de la historia mundial y local fueron primero la muerte de Juan Pablo II en El Vaticano, después la muerte del príncipe Rainero en en Mónaco, luego la cancelación de la boda del príncipe Carlos y Camila Parker y finalmente, tal vez porque nos llega más cercano, porque no pega más de lleno, el desafuero a López Obrador.
Y ante todo ello permanecimos como los niños de cinco a ocho años como máximo que ven cómo se mutilan los animales. ¿Cómo crecerán estos niños con esta violencia? ¿Cómo les entregaremos cuentas de este mundo donde los mayores? (nunca creí utilizar la palabra mayores cuando me refiriera a mi).
Semana roja, pienso también. Hoy es 8 de abril de 2005. Mañana inicia entonces otro conteo. ¿Qué tan bien o qué tan mal saldremos librados?
Tuesday, April 05, 2005
El Bar Paola
Cierro los ojos y me veo otra vez ya sentados en nuestros lugares. Brenda grita: "Acábalo, Acábalo", mientras Xóchitl y Rodrigo nada más exclaman : ¡Uy! al ver cómo Zumbido cae de lo alto sobre la rodilla de Abismo. Y luego Abismo lo levanta como títere, lo lanza contra las cuerdas, lo regresa, le da un pasada por todo lo alto y lo deja caer como un costal sobre la lona. Entonces, como un rumor, como una ola que no se sabe de dónde viene, comenzamos a gritar: "Zum-bi-do", "Zum-bi-do", "Zum-bi-do" pero Zumbido no reacciona. Ahora lo sacan del ring, lo lanzan al pasillo donde va y se da de golpe en el rostro con el pasamanos. Hasta nosotros llega ese golpe seco y otra vez decimos todos: Uy. Eso debió de doler.
Cierro los ojos y ahora estamos ya afuera de la Arena México. El Bar Paola toca sus hechizos y apoyado por Xóchitl entramos al lugar. Adentro hay mucho hombre maduro y en las mesas pequeñas y redondas las ficheras hacen su agosto. Detrás de nosotros entra un grupo de aficionados aún con las máscaras puestas y se abalanza sobre unas mesas. Nosotros vamos al fondo, siempre al fondo donde ya casi no hay luz y una luz ambigua y amarillenta ilumina los baños. Entramos y una miríada de ojos nos alcanza. El grupo toca salsa y conforme nos acercamos a mesas ocupadas por ficheras: lonja caída, media oscura, pierna amplia, cabello engominado, minifalda que por poco deja ver calzones blancos, senos desparramados la mayoría más nos dan ganas de quedarnos toda la noche ahí. Las ficheras al vernos alzan en vuelo en un caos de sillas y bolsas negras y sudadas. Cuando nos sentamos las veo bien. Son muchas, serán más de veinte. La mirada seria y fija en la pista a veces nos cataloga de reojo. Luego empieza el dancing. Xóchitl y Efraín se van a la tarima a bailar. ¿Qué hacen puros norteños de Chihuahua y Nuevo León en un bar de ficheras en la ciudad de México? Sólo una cosa, divertirse. Laura dice que es sorprendente que en el d.f. cuando se acaba un canción todos desaparecen de la pista y se van a sentar mientras que los norteños siempre se quedan en pista aguardando la siguiente canción. Y sí, la pista está sola y Xóchitl y Efraín siguen ahí. Luego Brenda y yo nos vamos a bailar. El lugar está lleno. Apenas si nos movemos pero nos reímos. Piso a Efraín, se voltea. Luego la canción se termina y los cuatro norteños nos quedamos ahí y pedimos saludos y el vocalista del grupo empieza a decir, con la oscuridad en el bar, con las ficheras al fondo y los señores ebrios apoyados en brazos jóvenes y prietos: Saludos para la banda que viene de Monterrey y Chihuahua. Y es un griterío en nuestra mesa y nosotros, los cuatro, ahí, bien exhibicionista gritamos vivas y un "Arriba el Norte" que nos sale del alma, carajo, que nos sabe al desierto que amamos.