uy miércoles prisas maletas acomodar vestidos de novia trajes para civil y la ceremonia limpiar la casa sacar la última tanda de la lavadora ver el arenero de las gatas acomodar el sillón pasar un trapo por la pantalla del televisor buscar el cargador del ipod y la videocámara ir a sears a sacar tarjetas ver el corte de pelo empezar a sacar cuentas de quienes van a faltar buscar pantalones cerrar las maletas ponerme a limpiar la casa cocer huevos llueve llueve llueve llueve que técnica de reiteración tan más gastado ver las noticias esperando que Dean no llegue morderme las uñas decidir si el saco café o el saco con tonos verde oscuros buscar otra vez mis pares de calcetines ¿qué camisa me pondré? llegar a las seis cuarenta a Santa Fe ¿dónde quedó la cámara? ¿las invitaciones? ¿ya metí los anillos a la maleta? ¿dónde quedó el vaucher de depósito de la casa donde será la fiesta? cocer huevos comerlos limpiar el refrigerador que la abuelita de O hará una comilona el día de la boda que mi mamá anda histérica para comprar una mesa de cristal para firmar el civil y tarde tarde nos dimos cuenta que los viernes se pone un mercado afuera de la casa divertido los declaro marido y mujer y afuera ¡compren el kilo de tomates! ¡Llévese tres hamburguesas por veinte pesos! pero ya dijo el buen Felipe risas es lo que ya tienen y mientras buscar calcetines y ver a las gatas y sonarme las narices y pasar abúlico varios canales de televisión e intentar una última jugada de Age of Empires y pensar en los amigos del D.F. que no podrán ir y levantar las maletas y buscar las invitaciones otra vez y todo otra vez y todo otra vez porque la trnaquilidad aunque exista no está permitida y vigilar la maleta donde está el vestido cauda y velo y ¿dónde me voy a comprar ese ramito de flores que el novio debe de llevar en la solapa del traje? y caray, no podremos llevarnos las velas y los vasitos de vidrio y ver si el sonido está bien y el pastel y comprar salchichas para la fuente de queso, porque el chocolate blanco ya está ok oquei ocas y ¿qué dirán en la casa? y sacar la licencia para el carro y levantar la basura limpiar el arenero sacar la última tanda de ropa de la secadora enrrollar el cable de la plancha bañarme apagar el boiler salir tomar un taxi uy miércoles prisas acomodar maletas vestidos de novia para iglesia y civil y todo que vuelve a empezar otra vez.
Wednesday, August 22, 2007
Sunday, August 19, 2007
Despedida
Al final, en el Red fly, nos birlaron 1300 pesos, pero la fiesta salió bien. Me dice O que no piense en los que faltaron, pero a veces es difícil no pensar en los vacíos del corazón. Yo pienso en esas faltas y esas personas y me digo: algo me faltó, no he sido buen amigo. Imagino que así se llena los albumes familiares, un 80 por ciento con la gente que está dentro, un 20 porciento en el recuerdo de otras gentes.
Pero, la despedida, fue estupenda. Parra habló, Claudia bailó, César y Rodrigo tambien dijeron discursos: "ese intelectual irredento de las taquerías". O regaló paletitas de corazones a las chicas, yo iba de bandera en bandera. En algún momento de la noche aleccioné al guerco sobre las cosas buenas y las malas de la vida, pero es que el chamaco me cayó bien. Heidi se aventó el chiste de la noche, Katia nunca se separó de una esquina, Lilia bailó norteñas, Sarabia iba y venía, Paty y Maty estaban muy bien sentaditas en una mesa, lo mismo que Geney y Nadia y más tarde llegó Nadia Baram y Pedro, los dos de negro, muy apuestos, elegantes vaya.
Mariana llegó con un amigo francés y le dijo después, que pensaba con la frase despedida de soltero, una noche salvaje, tragos, mujeres, etcétera, pero le gustó, en lugar de eso, encontrar a una grupo de gente que se estima en el D.F. reunidos para ver cómo otros se casan, con buenos deseos y discursos de alegría por parte de los amigos.
Los pesimistas dirán: cuando te divorcies a ver cómo lees este post.
Ah... sí, el pesimismo siempre tiene formas de salir.
Qué más.
Un fin de semana antes de casarme, siempre recordaré que el viernes fui con Iván, Mar, Caro y Alex a ver la lucha libre. Me acordé de mi tía Martha. Luego, el sábado por la noche, después del cine y mientras O trabajaba, me puse a limpiar la casa. Afanado con jergas y pino para la alfombra, pensé poco en la boda y más en el olor del pino. Y todavía el viernes por la tarde estaba preocupado por el destino de mi novela de los muertos.
Hace mucho tiempo buscaba cosas que me definieran. Veía en el dolor y la felicidad de los otros, una marca, algo dónde reconocerme, en el dolor y la alegría. Otras familias me agradaban, otros amores también, otros dolores adoptaba. Luego llegaron los propios, los familiares.
Y estoy ahora aquí, en esta casa mientras escucho el ruido de la secadora y Nadja duerme tirada junto a un baúl y ahora se acaba de desperezar un poco y se recarga contra una lado del mueble y se queda viendo la orilla del sillón. Y yo escribo: aunque intente dejar de hacerlo, no podré dejar esto.
Ayer me probé mis dos trajes para la boda civil y la religiosa. Me pronto me ganó la curiosidad de ver cómo me veré, (gesto puro de egocentrismo). O estaba contenta cada que aparecía frente a ella, midiendome un traje, luego el otro, comparando las corbatas. Me sentía de distintas maneras con juguete nuevo.
Con esto del matrimonio, además, he oído todas las malas y buenas vibras del mundo. ¿Qué puedo hacer ante el escepticismo generalizado y el optimismo sin solidez? Sólo lanzarme como lo hacemos todos: ciegos, mudos, pero hacerlo, qué mas, confiando y tambien, amando.
Friday, August 17, 2007
Friday, August 10, 2007
Me puse a cortar papel. Al cabo de una media hora, me dolían los nudillos y los dedos a causa de las orejas de las tijeras. Me acordé de mi padre, cuando decía que ya no podía cortar más ni un metro de tela. Y me mostraba las manos enrojecidas, los callos reblandecidos y rojos a causa del esfuerzo. Por momento me sentí terriblemente feliz al intuir que mis callos no estarían en la piel ni en mis nudillos como con mi padre.
Pero después me invadió el temor: ya encontraría la vida otras formas de ablandarme.
Sunday, July 29, 2007
Voy a Buenavista durante una semana a dar un taller de cuento con gente de allá. Diez horas, cinco días, en un pueblo perdido entre la selva y los cerros. Hay que bajarse en la carretera y caminar por el mercado (que no es más que una serie de columnas dispuestas en línea) y llegar hasta el centro cultural de Buenavista. La pequeña Grecia, también le dicen a este pueblo, gracias a que un maestro (abuelo de un amigo), se dedicó a ponerle nombres a un sin fin de recién nacidos. Al más puro estilo del cuento de "La tona", el profesor dio nombres que iban de Aristóteles a Zenón y toda una generación de Temistocles, Pericles, Demócritos y más andan aún en la pequeña Grecia.
Y hacia allá voy a dar un taller de cuento...
Suspiro entonces por conocer Buenavista.
Saturday, July 21, 2007
Tengo treinta años, pero a veces, al mirarme en el espejo, me sigo imaginando de diecisiete. Eso es terrible, porque habla de una miopía para comprender el tiempo, la edad. A veces creo que sigo en la preparatoria 7 Oriente, sentado en las bancas, feliz porque junto con un par de amigos, Josué y Fabián, compramos una pizza de Mister Pizza a la hora del receso. Y mientras el resto de los alumnos se conforman con una vil torta de jamón o conchitas con salsa, nosotros tres estamos probando una deliciosa pizza de salami y peperoni.
Pero lo cierto es que los dieciséis, los diecisiete, hace mucho quedaron atrás. No sé si uno empieza a amargarse cuando de golpe, se da cuenta en realidad de que tiene treinta o más años y que los tiempos del juego o de la esperanza, no sé, empiezan a quedar atrás. No sé si esta juventud que sigo disfrutando, también, tenga que ver con un hecho, que he retardado todo lo que puede envejecer a un hombre. No me he cargado de grandes presiones. He decidido vivir así, como dice la canción, sencillamente.
Parece complicado lograrlo, lo es.
Pero hoy me siento de treinta años, pero no puedo dejar tambien de sentirme un poco más jóven. Sigo viendo a veces, a gente de mi edad, muy grande, con una madurez en los ojos y el rostro que yo aún no veo en mí. Así que sigo con esta miopía de la edad. Espero que, cuando me calzen los lentes a la fuerza, esto, lo que vea al espejo, no me asuste.
Thursday, July 19, 2007
Muchos años atrás, una tarde calurosa, me encontré, no como Dante en medio de una selva umbrosa, pero sí aburrido, en una plaza comercial al poniente de la ciudad, cansado después de comer unas gorditas doña Tota. Y me sentí lleno, hastiado mientras la gente hacía compras en aquella Soriana y un sopor extraño se paseaba entre los carritos de la despensa.
Salí a la avenida, sin saber muy bien a dónde ir. Y esperé. Esperé. Miraba las resbaladillas de un parque acuático, azules y frías bajo la tarde y la fachada gris y aburrida de un FAMSA. Así que caminé y me fui al otro lado del centro comercial. Llegué a una juguetería, entré, me perdí un rato en el pasillo de los juegos de mesa, tomé un juego, dispuesto para comprarlo, pero lo abandoné al llegar a la caja y salí con las manos vacías.
Ahora pienso que por aquel tiempo mi vida y mis días eran así. Ahora, cuando me descubro con esa misma sensación me parece que las cosas no han cambiado mucho en realidad. Así que tomé un camión Huinalá y vi pasar la ciudad: Lindavista con sus negocios pequeños y con un lujo clasemediero, las filas para comprar en el pollo loco, el insípido monumento a la madre con el sol quitándole cualquier belleza. En Monterrey, bajo el sol y el calor, se pierde cualquier rasgo de belleza. El trazo urbano quema, los arbustos y árboles se resecan. Monterrey es entonces un gran desierto que arde aún más con el reflejo platinado de sus coches y la sequedad de sus cruceros.
Llegué hasta Colón y Nueva Rosita. Entonces, lo recuerdo bien, aún vivía mi tío Roberto. Y en una esquina de ese cruce había un Bancrecer, ahora desaparecidos. Y a veces iba a realizar depósitos a ese banco, depósitos del negocio de mi tío Roberto. Me bajé y me detuve un rato frente a las puertas del banco. Pensaba que de un momento a otro podría aparecer por ahi alguien conocido. Pero no apareció nadie.
Así que, como en otras ocasiones, entré al Raly.
Aire acondicionado.
Entrada a quince pesos
Palomitas grandes a quince pesos
Refresco a ocho pesos.
chili-dogs a ocho pesos
El paraíso.
Vi Moulin Rouge. Salí enamorado de la película. Salí enamorado de las voces, del tango de Roxanne. Caray, hasta me dieron ganas de estar enamorado.
Tuesday, July 17, 2007
Historias minínas
Mía está en celo. Se arrastra sobre la alfombra como si trajera no sólo fuego por dentro, sino tambien navajas. Maulla de cuando en cuando, maullidos largos, agónicos y después que ha expulsado tanta tensión, se queda tranquila momentáneamente y se echa a un lado del refrigerador o en una orilla de la ventana donde le da el sol. Mía es una gata voyeur. En el otro departamento llegaba de un salto a la parte alta de una pequeña bardita y desde ahí miraba los techos de las vecindades, el bullicioso andar de la gente pisos más abajo. Luego se ponía a jugar. Luego huía de mí. Luego se tiraba junto a O como si sólo junto a ella estuviera en paz. (ya somos dos).
Pero ahora, Mía está en celo y es una gata insorportable. Debemos operarla, pero cuando la llevamos con el veterinario, éste dijo que no, así no. Así que la estamos sufriendo mientras Nadja, su madre, se tira junto al platón de croquetas, olvidada del mundo y de nosotros. Entonces pienso que tendremos a esas gatas durante muchos años más. No sé si esto sea, necesariamente una declaración de optimismo, pero debo decir que tal vez quiero más a Mía por rejega, pero más a Nadja por su capacidad zen. Y cuando O llega a la casa y se tira a jugar al Age, pienso por un momento en esa cuestión rara que son las familias. Qué cosa esto de formar las familias.
Monday, July 02, 2007
Retratos familiares
Tío rito
Escribo una novela y sin querer aparece en ella mi tío Rito, el hermano de mi abuelo. Mi tío Rito sale hasta la tercera revisión, aparece de la nada entre el diálogo de dos personajes. ¿Por qué sale mi tío Rito? Por uno de los personajes hablan sobre la viudez y yo recuerdo en ese momento al viudo de mi familia, al viudo honorable de mi familia. Se le murió mi tía Vickie a una edad donde ya todo estaba perdido, pero él se quedó con su silencio y sus misterios. Siempre fue el compañero de parrandas de mi abuelo. Siempre andaba con pantalón de vestir, camisa rayada, bien pasada por la plancha. Guardaba libretitas donde apuntaba todo y cuando estaba borracho se cubría los ojos con gruesos lentes de motociclista. Mi tío Rito siempre fue el viudo de la casa. Nosotros no fuimos sus sobrinos preferidos: los hijos de mi tía Paz siempre lo fueron de toda la familia, pero algo había en mi tío Rito que nos llamaba a la risa y a la seriedad. Murió accidentalmente, una tarde que, borracho, por evitar que lo atropellara un coche, dio un paso hacia atrás y lo arrolló un autobús de la ruta Monterrey-Mina. Estuvo convaleciente por meses, pero una tarde simplemente ya no soportó la carga de la vida, la enfermedad y la viudez. No recuerdo dónde lo velaron, sólo que en la madrugada, una ambulancia del IMSS salió con su cuerpo para llevarlo a Venado, en San Luis Potosí. Mi tío Rito. Qué sorpresa verlo aparecer en mi novela. Qué sorpresa, tío Rito, verte otra vez con su vestimenta bien planchada y tu libretita con apuntes, mientras le dices a mi personaje: "Yo soy de un pueblo de valientes."
Ayer domingo limpié la casa. Me descalcé y con tina, jergas y cloro me puse a barrer la alfombra, los azulejos, a limpiar, vaya, la casa. Me sentí muy bien limpiando. O trabajaba en la computadora y a las seis salí por la comid: sushi y pizza. Comimos tambien, muy agusto, mientras afuera caía un aguacero. La vida doméstica, pensé al volver a casa, aunque las gatas salten de un lado a otro y haya que cambiarles la arena y el departamento esté chico, creo, bueno, al menos por este momento lo pienso: será genial.
Tuesday, June 26, 2007
Cuestiones domésticas
Ayer llegó la lavadora-secadora. La buscamos en muchas mueblerías y al final, terminamos comprándola en el Wal-Mart (el Wal-Mart es la esencia de nuestra cultura). Es LG y tiene una puerta frontal, con espejito. Es plateada. Ayer me sentí técnico cuando la instalé y cuando me corté y me abrí una herida vieja, hecha con un cuchillo, no pude más que recordar cuando instalaba aire acondicionado con mi tío.
Y bueno, ayer estrenamos la lavadora. Primero nos dio risa que Mía fue y se sentó frente a ella para ver cómo se removía la ropa, después nos dio risa que fuera Nadja. Una hora más tarde, yo estaba frente a nuestra lavadora plateada y viendo cómo se movía la ropa. O nos tomó foto a los tres en ese momento, viendo el invento del hombre blanco.
Me dije Mijail, cuando les cuento, que un matrimonio no es compartir y ver los electrodomésticos, y me pregunto, si no es eso, entonces qué sí es.
Saturday, June 23, 2007
Construyendo la casa
Lo mejor de estos días es la sensación de construir una casa. Y aunque nos han sugerido una mudanza, la verdad es que estamos a gusto en nuestro pequeña casa, un tanto apretados, (nos faltan muebles y otras cosas), pero lo mejor es ir dándole forma a nuestro espacio. Quitándole cualquier dejo de cursilería y nostalgia, me parece que es algo sencillo. Claro, a veces no, pero en general es algo sencillo. Y claro, tambien paso un rodillo quita pelos de muebles, ropa y alfombra, pero no me molesta. En realidad, creo, me gusta. Y veo mi casa, nuestra casa cómo se vuelve algo nuestra. Sí, no es como la casa de otros amigos con sus cosas buenas y espacios amplios para juegos, cenas, etcétera. Pero hoy en la mañana fui a la cocina y vi los sartenes y las palas colgado de unos ganchos de plástico y no pude más que sentirme tontamente feliz. Y tomé un vaso de agua y un yogurt y me senté a ver a "Los padrinos mágicos".
Vestidos de novia
Yo me resistía a acompañarla. Pensaba que era lo mejor, que ella fuera con sus amigas a buscar su vestido de novia. ¿Yo qué sé de vestidos de novia? El encaje aqui, el encaje allá, la cola larga y el velo corto, la crinolina. Caminamos, no mucho, pero sí, recorrimos la calle de Chile desde Tacuba hasta el deportivo en la Lagunilla. Vendedores de churros, qusadilleras, vendedores de ropones y jubones para primera comunión y maleantes nos salían al camino. Y los vestidos blancos, de novia, se alejaban, blancos, aburridos algunos, terribles otros y bonitos los demás. Pero el presupuesto, bueno, dejaba cosas fuera. Ella se probó varios pero yo no los vi. Me quedaba en las aceras escuchando al Ipod y busgueando entre frituras para ver qué comer. Entré a tiendas de vestidos de novia comiendo elotes o esquites y miraba a las otras chicas que tambien buscaban vestidos. Iban en bola, armando relajo, con las miradas ansiosas. De un rápido repaso negaban, enjuiciaban y se iban.
Ah, los vestidos de novias.
Ayer, creo, finalmente encontramos uno que "nos" gusta.
Ya quiero vérselo puesto el día de la boda.
Monday, June 18, 2007
Monday, June 11, 2007
Lunes. Hoy no he hecho nada, en realidad, sí, pero apenas me encamino a este lugar y respiro la sensación de "literatura" en el aire y me entran ganas de nuevo de volver a casa. Creo que trabajaré allá al menos esta semana.
Ha sido, por lo demás, un día tranquilo. Fui a casa de O a limpiar el arenero de las gatas (prepárense lectores para un post aún más instrascendente que los normales) y le puse pino a la zotehuela. Las gatas me miraban con un poco de curiosidad y olían el cemento, asustadas. Después fui al banco y comprobé, con alegría, que no me habían dado baje con la tarjeta bancaria. La traía perdida desde la noche del sábado y hoy lunes mi saldo estaba intacto.
Lo mejor de la mañana fue que llevé una máscara a componer con un maestro escultor. Estuvimos platicando un rato y después me fui.
Vi Samurai 7 en el dvd, me encontré a un amigo la calle de Alvaro Obregón... me hice de comer...
¿se ve que necesito salir ya de esta rutina??
Yo creo que sí, porque estoy como desesperando esperando que ya pongan el cable y el internet en casa.
Friday, June 08, 2007
No sé si sea normal que me encuentre tan agotado. Imagino que, como sucede después del hundimiento de barco, viene una succión de energia. Y yo creo que estoy justo a la mitad o pasando un poco a la mitad de esa succión. No hablo sólo de estos meses, sino de un par de años o más. Hablo de la energia agotada y chupada, cuando la creatividad "tómemosle sin eufemismo de calidad, sólo el simple ejercicio creativo", se convierte ya en una boca estéril, en un estómago que ha vaciado toda su capacidad de decirlo todo. Pero hablo también de los viajes y las ausencias y la vida vivida a menos velocidad aunque sea más rápida en apariencia. Estoy oficialmente cansado, pero aún así debo de hacer el esfuerzo para sacar una cosa más, un pendiente para este mes de julio que viene. Luego no me pidan más: haré otra cosa, si es que puedo, en suma, hacer otras cosas.
Tuesday, June 05, 2007
Ofialmente terminé mi primer tratamiento.
Los resultados han sido alentadores. Bajé 16 kilos en casi tres meses, claro, con sus pequeños contratiempos. Fácil no fue: había días, sobre todo al principio, donde todo se me antojaba, pero ahora esos días han quedado atrás. Rompí la dieta sólo unas tres veces y luego se atravesaron las tres salidas de la ciudad, seguidas, creo que hubiera bajado más.
En fin, las cosas han vuelto a su lentitud normal. Ya sólo me quedan cuatro meses de beca. Espero que sean sin contratiempo alguno.
Friday, June 01, 2007
Vi
Vi la selva desde lo alto de la pirámide de Cobá.
Vi un par de muchachos platicar en la plaza de Carrillo Puerto.
Vi un viejo que mordisqueaba un trozo de madera junto a un scabé.
Vi a una chica y su novio metere a las aguas en Tulum.
Vi muchos insectos alados, muertos, en los pasillos de la casa de la cultura de Puerto.
Vi a una chica que decía: "mis herederos son Rimbaud, Baudelaire."
Vi una víbora huyendo del paso de los camiones.
Vi a un viejo artesano, piel negra por el sol, que miraba con ojos de niño una obra de teatro infantil y se afanaba por que su nieto, de unos tres años, no olvidara esos disfraces chillones y flourescentes.
Y después de tantas cosas vistas: sólo escogí estas para recordar también, todas las imágenes que no he escrito. Adivanar o recordar de forma indirecta, creo, es uno de los placeres de la nostalgia.
Y también de la vejez.
Vi un par de muchachos platicar en la plaza de Carrillo Puerto.
Vi un viejo que mordisqueaba un trozo de madera junto a un scabé.
Vi a una chica y su novio metere a las aguas en Tulum.
Vi muchos insectos alados, muertos, en los pasillos de la casa de la cultura de Puerto.
Vi a una chica que decía: "mis herederos son Rimbaud, Baudelaire."
Vi una víbora huyendo del paso de los camiones.
Vi a un viejo artesano, piel negra por el sol, que miraba con ojos de niño una obra de teatro infantil y se afanaba por que su nieto, de unos tres años, no olvidara esos disfraces chillones y flourescentes.
Y después de tantas cosas vistas: sólo escogí estas para recordar también, todas las imágenes que no he escrito. Adivanar o recordar de forma indirecta, creo, es uno de los placeres de la nostalgia.
Y también de la vejez.
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