Me desperté temprano y mientras se calentaba el agua bajé a ver televisión. Un hombre, de alrededor de cuarenta años, canoso, con una calvicie avanzada, mostraba al auditorio como hacer floreros. Sonreía a la cámara, cortaba flores, las acomodaba en los jarrones metálicos, decía cosas como: "cada florero es una representación del hombre. Si ustedes ajustan mucho, verán, las flores se notan desproporcionadas..." Y así continuó y mientras el agua se calentaba y yo miraba de reojo a la gata echada bajo el mueble de la televisión y el hombre continuaba cortando las flores, lenta, pacientemente, que ganas me dieron entonces, al oír cómo se apagaba el boiler simplemente tener esas manos, aquellas tijeras y estar midiendo en las flores y su acomodo el lento despertar de una vida.
Tuesday, August 26, 2008
Sunday, August 24, 2008
Días y años
Hoy estuve enfermo todo el día. No sé si por el estres o las malditas dudas existenciales pero me provocaron una baja a mis defensas. Como hace mucho no pasaban estuve tirado en cama todo el día. Dormía, me arrastraba a la tele, veía tele, me arrastraba a la cama a dormir. El doctor me recetó tres cosas que ya me tomé y volví a casa sólo a dormir. Vaya domingo feliz, pero el trabajo se me ha retrasado un poco más por estas 48 horas de no hacer nada.
Noticia feliz
Mi padre tiene diabetes (lo que no es una noticia feliz, para nada) y mi abuelo materno también (tampoco es una noticia feliz) así que estuve días sacándole la vuelta a la prueba de la diabetes, sobre todo por los kilos de más y la hipertensión. Así que hoy, aprovechando que estaba con el doctor me hice una breve prueba. El resultado, estoy limpio.
Ya un año
Hace un año, a esta hora, estábamos en casa festejando. O creo que más bien iba a la iglesia a ayudar a poner unos cortineros. No lo recuerdo bien. Pero ha sido un año de profundos cambios en todos los sentidos. De no saber nada de edición, aprendí mucho de JSA y ahora soy editor. De vivir en una casita de escasos 40 mts cuadrados, ahora vivimos en una de casi 95. De andar en metro todos los santos días, ahora andamos en el Garusito, ya saben, esa manía de ponerle nombre a las cosas que tenemos los mexicanos. Y también, casi, un año sin escribir y lo peor ante la sequía es que no se acaban las invitaciones para publicar. Así que ha sido un año rudo, pero bueno y aunque ahorita nuestro fondo en común es de 100 pesos tengo fe de que pronto eso cambiará, claro si en la editorial finalmente se dignan a pagarme.
Wednesday, August 06, 2008
Mi calle
Imagino que se muere lo mismo de enfermedad que de nostalgia. Llega un punto en el cual, si la vida es demasiado larga, en la que o sólo traes abulia o bien, una nostalgia incendiaria por todo lo que se fue. Eso pensé cuando leí Confieso que he vivido, de Neruda. Leer sus últimas cartas sobre sus amigos muertos me hizo sentir tal empatía por el poeta chileno que incluso en mi cursi sentimentalismo, le escribí una carta.
Será que a mí siempre me está preocupando o estoy pensando en los tiempos del fin. No pienso en la vida llena ni en cómo se me llenará de hijos o de ansiedades, sino en cómo será cuando todo aquello ganado sea algo ya perdido. Será que estimo a la nostalgia como un bien y no como un mal. A veces pienso en aquellos años que se fueron cuando jugaba con el resto de los chicos de la cuadra. Veíamos televisión en casa de un vecino y jugábamos al atari, pasándonos el control sudoroso porque nunca jugamos atari antes del futbol o del beisbol. Y esos chiquillos, todos son lo que nunca pensé. Mi primo Héctor estuvo a punto de morir por convulsiones y hoy es padre de una niña y un niño. Son tan desconocidos para mí, a diferencia de lo que creo conocí bien a mi primo Héctor durante un tiempo. Mi primo Pepe aun no se casa. Le gusta el heavy metal. Nabor murió y hace días me hicieron recordarlo en una presentación. Nati se casó pero vive en un cuartito al fondo del terreno donde está la casa de su madre. Jaimito o Jaime, era muy bueno para inventar historias. Jaime Piñas le decíamos. Todo mundo aseguraba que terminaría siendo un gran abogado y lo curioso es que ahora no sé ni en qué trabaja.
Así puedo ir diciendo la radiografía de un tiempo ido y se me calientan los dedos de la emoción al recordar la vieja casa de don Jaimito (no era cartero sino carretonero). Cuando el balón se volaba a su casa teníamos que estar ahí platicando con él hasta que nos los devolvía. Qué soledad la de aquel viejo. Una vez nos contó que lo habían apuñalado en San Francisco y nos mostró orgulloso la cicatriz de la herida que le había tronado un pulmón.
Del resto, poco se sabe. frente a la casa vivía el dueño de más de nueve camiones de la ruta de la colonia. Hacerle la parada a alguno en el centro y ver que lo conducía él o alguno de sus hermanos era medio bochornoso porque no nos cobraba, pero al mismo tiempo se sentía muy bien saber que teníamos amigos con "influencias". Antes de la crisis del 94 don Chávalo, como se llama, intentó adueñarse de toda la ruta pero el tiro el salió por la culata. Terminó acabándose sus camiones en una ruta que iba por malos terrenos y sin tanto pasaje. Le embargaron la casa y si bien se mudó a un par de calles ya nunca tuvo el poder que de alguna manera le estaba destinado.
Todos viboréabamos a sus hijas por guapas y por apartadas. Sólo una vez se dignaron a jugar con nosotros, una noche, cuando el calor reblandecía hasta los aires de riqueza.
Riri y su esposa también se cambiaron. No sé qué fue de ellos. Tenía una hermana cuyo nombre no recuerdo ahora, que se había casado con un tipo allá en los United. Volvieron en una época de vacas flacas y me pasaba las noches platicando con ellos. Les mostraba mis primeros textos y ellos me tomaban en serio. Tal vez fue su ánimo el que me hizo pensar que tal vez en esto había futuro. Nunca más he vuelto a verlos. Luego en su casa vivieron unos chicos que vendían drogas y cuando se fueron llegó una familia más callada de la que no sé nada.
Toño Loco se fue a los Estados Unidos y me dice su mamá, Martha, que tiene dos hijos y un negocio. Qué bien por él. Toño Loco, por algo le decíamos Loco, era bravo, bailador y saleroso. Me gustaría luego verlo aunque no sé para qué. Así podría seguir con esta charla. La nostalgia una vez que abre sus puertas es infinita.
Friday, August 01, 2008
Fondas
Hay una fonda muy cerca de la oficina a la que me gusta ir a comer. No tiene nada más allá del otro mundo e incluso, debería de decir que es uno de esos sitios a los que no te metes de entrada, pero eso es muchas veces el verdadero encanto de los lugares. Me gusta sentarme en especial en la barra junto a la plancha para cocinar. Como si fuera un caldero mágico, junto a la plancha se amontonan cazuelas humeantes y de caldos espesos y que burbujean al ritmo del calor sus amoras salsas y especies. En una hay costilla de cerdo en salsa verde con papas, en la otra hay pollo con calabazas y salsa de achiote, en otra más hay espinazo con verdolagas y en una esquina de la plancha, siempre caliente, una cazuela con un altero de arroz rojo, frijoles negros en bola y una cazuela más de chilaquiles picosos y crujientes. Las cucharas entre en un guiso y en otro hasta servir suculentos pedazos de pollo o de costilla mientras rápido les ponen de guarnición chilaquiles, arroz o frijoles. Lo sorprendente del caso es que a un lado de la plancha se amontonan montañas de carne de bisteck o costilla, milanesas empanizadas o pescado a punto de cocer junto a chiles toreados y cebollas asadas. La señora que despacha se mueve con agilidad, los platos se multiplican en sus manos. En, sin duda, la cuchara más rápida de la zona ya que en pocos minutos sirve costillas, cecinas enchiladas, pescados empanizados, verdolagas. Las cucharas sale del arroz y se meten en el caldo de achiote, unifica salsas sobre el comal inmeso, mojas tortillas con un chisguete de la salsa del guiso de costilla de cerdo, le unta al arroz un poco del caldo de los frijoles negros. Y la gente, come y come. Y yo, la verdad, es que no sólo como ahí. También se alimenta mi imaginación ante esos procesos. Luego, intento escribirlos aquí o en otras páginas en blanco.
Thursday, July 31, 2008
El sueño se me ha ido y navego sin rumbo fijo por el internet, en realidad, sólo visito las páginas conocidas, los blogs de un par de amigos, juego, me aburro. Acabo de ver cómo unas chicas españolas golpean a una ecuatoriana. Recuerdo entonces la novela de un amigo que está por salir donde se habla de todas las peripecias que los migrantes tienen en cualquier país, pero específicamente en España. Yo no quiero migrar a España ni a Estados Unidos. Yo estoy muy feliz en mi país. Me gusta saber que tengo sus ciudades al alcance de la mano, la familia y los sitios conocidos. Me gusta saber que a dónde quiera que vaya mantengo un código en común con la gente pero sobre todo, que aún no confino, ni defino, incluso, dentro de mi país, a mi país. Sólo por mencionar un ejemplo, recién acabo de descubrir Xalapa y qué hermoso es Xalapa. Estaba en un mirador de la plaza principal y desde ahí (Xalapa es una conjunción de montañas verdes, de boulevares angostos y arbolados, de casas de techos de tejas y anuncios panorámicos modestos), se podía ver la ciudad, la neblina que ya inundaba las calles y se peleaba con la luz de los faroles. La feria del libro a la que había ido, incluso, me pareció fabulosa. Tres pisos de stands, libros, muchos niños correteando por los pasillos. Así que yo estoy a gusto en México y por el momento no pienso en vivir el sueño español, pero no por eso me deja de dar cierta frustración y cierto dolor ver cómo golpean a latinos en otros países. Aunque claro, lejos está de decir que México ha sido asilo para muchos ciudadanos de tantos países, puesto, que, cuanto lo ha sido, también le ha dado su carga de humillación a quienes nos han adoptado como una segunda patria. Pero, en Xalapa conocí a una chica polaca y por ninguna parte vi que la sintieran como una chica que venía a quitarnos o a quitarles, algo del verde de las montañas. Pobre España, siempre cargando con el Frankenstein que conquistó pero que no colonizó. Al igual que en la vida, ya que se llevaron el oro, ahora, creo, les toca aguantar. Por supuesto, no lo harán.
Wednesday, July 23, 2008
El Rilva cumple años. 33 añotes y dice mi hermana cómo es que a los 33 años seguimos pensando que somos jóvenes. Le contesto que es solo gracias a la imaginación y a que, técnicamente, aún no tengo esa edad.
Pero bien por los 33 años del Rilva. La conocí hace mucho, en 1995 y puedo decir que es de mis amistades más viejas. Claro, él es ahora más viejo, aunque siempre lo ha sido. Habría sido padre haber ido a su boda y a su fiesta ahora, pero el huracán no sé qué nombre va a llegar a Monterrey esta semana y los regios siempre nos ponemos muy alebrestrados con eso de los huracanes.
Salud!, Rilvilla.
Tuesday, July 22, 2008
Llego y la gata está comiéndose una salchicha que medio cocí el domingo. Está bien escondidita bajo la escalera. La llamo y nomás pela los ojoyos, para las orejillas y maulla. Ya me acerco y sí, está muerde y muerde y ronronea como si nunca le diéramos de comer. Me decepcionas, Nadja, le digo pero ella sigue comiendo feliz, feliz, igual y recuerda cuando era gata callejera y una salchicha en la calle era un manjar. Igual.
Saturday, July 19, 2008
Tuesday, July 15, 2008
Tengo un transformer en mi escritorio, transformado, digamos, en la modalidad de robot. El otro está en el patio, vigilante, por si llueve. Son, creo, los únicos juguetes que tengo actualmente, pero ey, tengo juguetes (el play station no cuenta porque me da un poco de flojera sentarme a conectarlo). Últimanente, le pienso a escoger entre un libro o el transformer. Digo, hay tanta gente tan loca allá afuera con sus ideas sobre la literatura que el transformer me sienta bien. también hay libros interesantes, claro, pero ahorita traigo como que una fascinación por estas madrinolas que se vuelven avión, carro bombero u Optimus Prime. De lujo.
Saturday, July 12, 2008
mi gente
Últimamente sólo me interesan mis dos aldeas en la página de www.travian.net. Antes de irme al trabajo entro en ellas y cuando vuelvo de él también y a veces, a la hora de la comida reviso mis cuentas y veo en cuánto van los recursos de cada una de ellas. (Es un juego en tiempo real). Busco en las noticias que no me hayan atacado jugadores de otras aldeas y respiro en paz. En una tengo casi 281 habitantes y una fuerza bélica algo decente, tomado en cuenta que es casi un tercio de mi población total. Tenía más, muchos soldados más, pero tuve dos expediciones fallidas contra un par de aldeas. En una, me hicieron prisioneros, en la otra, por error, en lugar de apretar el botín de "cometer atraco", oprimí la orden de "refuerzos". Cuando volví al juego mis tropas habían sido destruídas.
Mi otra aldea, es relativamente nueva, la inicié apenas la semana pasada, pero ya va en los casi 126 habitantes. Ahí no tengo soldados, estoy dedicado enteramente a la producción. Mis arcas están llenas y si bien, un sujeto ya me robó, ahora al menos llené el territorio con trampas y más trampas que capturarán soldados enemigos en caso de otra invasión.
No sé hasta cuánto seguiré con este juego, pero pocas cosas me estimulan en la vida real como para dejar el travian. No sé tampoco, si es divertido, pero al menos me embota la cabeza. Es como ver televisión. No pasa nada en mi cabeza, sólo veo el contador de recursos para saber hasta cuándo podré volver a construir algo. Espero pronto llegar a los mil habitantes y tener un ejército poderosísimo.
Saturday, July 05, 2008
Monday, June 23, 2008
New house
Qué desmadre cambiarse de casa. Cajas, todo perdido, se va la luz, los desagues no funcionan en teoría, como se debería. No tenemos ni cablevisión ni internet, hay papeles perdidos por todas partes. Un día sólo para acomodar la cocina y... cocinar. Pero como dice, antes nuestra cocina eran chiquititita. En fin. Es difícil, luego, encontrar grandes espacios en la ciudad de México que no estén con precios estratosféricos y este, no lo es. Al entrar hay un pasillo con piso de mosaico y paredes de madera y papel tapiz. El pasillo conduce a una escalera de caracol y tiene dos puertas. Una da a la sala y el comedor, junto al comedor se entra a la cocina. La otra puerta da a un pequeño patio, bueno, en realidad casi de la sala del departamento anterior. El patio se comunica también con la cocina.
En el segundo piso hay un pequeño pasillo que da a una ventana grande y luego se entra al estudio, o lo que supongo será un estudio y después a la recámara amplia que comunica con el baño que tiene espacio para la lavandería. Del estudio se da a una pequeña zotehuela sin techo que tiene vista al patio y al resto de las paredes. Una pequeña escalerilla comunica con la azotea de la casa. Ya se imaginarán el gusto que tienen las gatas. Se pasean de un lado a otro, se quedan dormidas en los escalones de la escalera, pillan en el patio, se meten por detrás del gabinete de la cocina.
Y la colonia, bien, supongo. Céntrica entre semana, callada durante los fines, pero la luz, ah, la luz, se va cada media hora y ¿dónde voy a dejar el carro? Habrá que buscar una pensión.
Friday, June 13, 2008
Así que nuevamente cambio de casa. Ahora nos iremos a otra colonia, pero a una casa que se ve, se antoja, se siente, más grande y más agradable. Hoy hicimos todos los trámites, mucha lluvia, mucho tráfico, comí algo delicioso e inesperado. En realidad, no era tan delicioso ni tan inesperado. Era un durito con crema, salsa, cueritos, tomates en vinagre y aguacate.
Y mientras pensábamos que ahora si podré colgar todas las máscaras y que las gatas podrán tomar el sol y que habrá patio para hacer carne asada. De hecho, Rodrigo ya se apuntó. Que ya le gustó. Que él pone el asador.
Ha sido también una semana de estar al pendiente de un jueguito en internet. Tengo una aldea que se llama kozameh77. El viernes pasado tenía dos habitantes, ahora tengo 103. Lo espantoso es que cada cinco horas o menos veo si ya tengo suficientes recursos para seguir construyendo edificios o haciendo soldados.
Eso es muy freaky, me dicen. Oh, claro que lo es, como ponerse a escribir.
Sunday, June 08, 2008
Mis viejos amigos.
Cada que voy a Monterrey intento pasar por la prepa 7, extensión oriente. Ubicada en Felix Galván y Constituyentes, parecía más una secundaria que una institución universitaria. Para llegar a ella había que pasar un terreno descampado donde ahora está un HEB y era como entrar a un lugar civilizado cuando alrededor de la prepa sólo había campos y baldíos.
Mis mejores amigos de esa época fueron pocos, pero constantes. Rafa, Ángel, Fabian, Enrique y Miguel, mis mejores amigas de esa época fueron pocas, Mónica, Dora, Anneida, Blanca y Diana. Juntos íbamos y veníamos. Aún nos vemos.
Esta semana Fabian, que ahora es fotógrafo (en aquel tiempo quería ser un doble de Lennon y quién no) nos mandó unas fotografías de aquella época. Ahí estamos sólos los hombres, en un salón que querían hacer auditorio. Somos otros a los 16 años. Sin lugar a dudas. Rafael se ve solemne como siempre lo ha sido, Ángel trae la chispa rebelde que lo caracterizaba a esa edad, Miguel se nota tranquilo, Fabian mira a la cámara con cierto misterio y al fondo estoy yo, con un suerte rojo con cuello negro y cierre de velcro que papá me había hecho.
No están las chicas. Nos faltaron las chicas. Actualmente, Rafa es periodista de bienes raíces en El Norte, Ángel se casó y hace mucho que no sé de él, Fabian es un un fotógrafo profesional, con diversos proyectos y exposiciones, Miguel tiene un negocio de música y Enrique tiene otros negocios de ropa. Las chicas, bueno, Mónica vivió un tiempo en Vancouever, termina la maestría en arquitectura y lleve varios proyectos para el municipio de Guadalupe. Dora vive en Oregon, casada con Jim, Diana está casada con Denisov y es odontóloga, Blanca tuvo su despacho contable y acaba de ser mamá, lo mismo que Anneida quien además, da clases en la prepa 7.
A mí me alegra seguir siendo parte de los proyectos de la Prepa 7 Oriente, de donde salí. Hay por ahí noticias, esperemos que se confirmen.
Si te dicen que te jodas
Esta semana pasada, a mi hermana, su maestra de diseño, le dijo con aquel desparpajo con el que intentamos hacer mierda a los demás, que dejara de estudiar diseño de modas y que mejor se buscara otra cosa que hacer. Mi hermana, por supuesto, no le hizo caso, pero sí se sacó mucho de onda. Estudia diseño de modas desde que supo que esa carrera existia. La maestra de la escuela técnica Pablo Livas de la UANL le dijo que a todas las demas chicas les veía posibilidad, pero que ella, no, que ella mejor, no sé, lavara platos o se metiera a trabajar en alguna maquila. Que su futuro era ese.
Cuando mi hermana me lo contó, ¿qué le iba a decir? Pues que no le hiciera caso. Pero no la noté muy confiada de mis palabras. A veces yo quisiera tener la misma confianza con la cual la digo. Pero mi hermana encontrará su camino pésele a quien le pese. Y eso me hace recordar a mis hermanos. No fuimos una familia con muchos recursos económicos. Era un trauma ir a hacer el mandado porque al llegar a la caja íbamos quitando cosas, sacándolas para alcanzar y Dios sabe que muchas veces nos llevamos tortillas a la boca tortillas regaladas por una vecina. Aquella fue una época difícil, con papá desempleado y todos nosotros aún así en la secundaria.
Sin embargo, salimos. Mis hermanos son ingenieros, uno civil y el otro administrativo. Mi hermana de en medio ya se compró su casa, me contó hace días. Es de dos pisos, con dos baños y medio, cocina amplia y espacio para construir. Y aunque papá sigue trabajando, creo que pronto deberé de comprarle lo que siempre me pide: una máquina de coser, recta, industrial. Ayer que fui a la venta noctura de Liverpool de pronto me quedé varios minutos viendo las máquinas industriales que vendían y por un momento pensé en endrogarme de una vez, pero no lo hice.
En fin, espero que el camino de mi hermana en la moda sea como ella lo desea. Espero que la maestra de diseño de la preparatoria no se calle. Que no se calle. Que las críticas y la mala leche, en el fondo son como una terapia: de uno para acordarse que no todo saldrá bien, de quien las dice al menos, para aliviar el trauma.
Tuesday, May 27, 2008
Recordar
Me gustan mucho los post de Miguel Angel. Siempre encuentras en ellos una invitación a la nostalgia y una sensibilidad hacia lo que se va, hacia lo que se está yendo, peor aún, hacia lo que se nos irá. En su último post sube una fotografía de él cuando era pequeño y rememora un viaje hacia el sur. Miguel Angel está en la playa y el mar atrás de él. Se pregunta ¿qué niño era yo que todavía me recuerdan mis familiares? Y luego sigue contándose, porque el blog de Miguel Angel es aún de los pocos que sólo se cuentan así mismos. Luego da la impresión de que hay blogs que son ruidosamente llamativos, que le dicen al visitante, "léanme, léanme, fíjense quién soy yo", como si ser en la red es en realidad existir. Pero, el blog de Miguel Angel, a veces, me parece que aunque sigue con el mismo juego de mostrarse al mundo, siempre termina, en el fondo, sólo mostrándose a sí mismo. Miguel dialoga con Miguel. Eso es lo que me parece más importante. Es un hombre que habla sobre cómo se entiende y sobre todo, sobre cómo no se entiende. Tal vez por eso Miguel es mi amigo, lo considero mi amigo. Últimamente confío y aprendo de quienes ven la vida con esa interrogación y desconfío profundamente de quienes marchan con las banderas claras, las metas precisas y el desenfado de quien sabe que todo está bajo control. Hoy quería postear algo sobre mi cumpleaños, la cena, el pastel, pero luego de leer a Miguel Angel me di cuenta que no era importante. Cumplir años no es importante. Tal vez ya sólo lo sea el recordar y dudar.
Saturday, May 24, 2008
Como ando de soltero estos días me he dedicado a no hacer nada. De por sí, no hago mucho, pero estos días, menos. Anoche me dieron ganas de platicar y busque al Hipo, llegamos a cenar unas burguer de arranchera que estában muy buenas y mientras las esperábamos el gordo se chingó dos taquitos de cochinita.
Lo curioso no era eso, sino que, mientras esperaba la hamburguesa y al gordo, empecé a ver bien a la gente a mi alrededor y entonces descubrí que casi todos iban con perritos minúsculos amarrados, literalmente, a sus pies. Los perritos olisqueaban, sacaban la lengua, se miraban entre ellos, solo un par ladró.
Y luego pasó más y más gente con sus perritos. Aquello parecía un desfile de coches tuneados. Iban los animales con sus gorros, con sudaderas blancas, con sus ojillos rabiosos y las hamburguesas, ni salían.
Luego nos fuimos a casa del flaco. Comimos mermelada de lichis con galletitas y refresco pascual mientras el flaco hacía amagos de preparar un chilorio. Hablamos y hablamos, un tema saltó a otro, de un libro pasamos a otro, así se fue rápido la noche. Cuando menos me di cuenta, ya era la una y volví a casa. Hoy tengo que trabajar en un libro sobre el catolicismo... ni hablar.
Thursday, May 22, 2008
Lo que me gustaba
A mí me gustaba mucho la música grupera. Hubo una temporada que me sabía de memoria más letras de canciones que poesías. Mis preferidas eran las rolas de La Mafia, algunas del grupo Mazz y sobre todo, de Los Tigres del Norte. Soñaba, en aquella época, con asistir a un mega concierto grupero de los que se hacían hace tiempo con frecuencia en la Expo. Esos días previos al concierto eran de cantar "no, no te olvidaré, aunque pase mucho tiempo, no te olvidaré" y "quiero, que me recuerdes, con la canción que nos hacía callar, esa, que nos decía, que nuestro amor algún habría de acabar" o "dónde está la banca, del parque de enfrente, donde yo vivía... dónde está la casa..."
Pero nunca fui a un concierto. Siempre vi a mi primo Pepe que iba, pero yo, por convencionalismos religiosos, nunca pude ir. Ahora no sé si sería lo mismo, porque las canciones ya no me gustan tanto. De hecho, huyo de los conciertos con singular alegría. Aunque, últimamente huyo de todo lo que tenga que ver con ver a más gente o con hacer cualquier tipo de vida social. A mis 30 me encuentro feliz si voy solo al cine o si voy solo manejando.
Pero este fin de semana que veníamos de Monterrey (qué viajecito nos tocó, un tipo nos quiso sacar de la carretera, un federal no ayudó (multándonos, claro), nos llovió todo el camino desde Matehuala hasta San Luis), por alguna equivocación, la radio alcanzó una frecuencia grupera. No sé en qué parte, ni entre qué montañas, y apareció mi canción favorita de La Mafia. Claro, me puse a cantarla mientras el horizonte poco a poco se iba tiñendo de un azul oscuro y la carretera se perfilaba aún, larga, ancha y ajena.
Thursday, May 15, 2008
Voy a cumplir años estos días. Esta semana que viene. Descubro que muchas de las cosas que antes me interesaban, ya no me interesan. Es como estar en el cambio de piel, pero aún no alcanzo a distinguir de qué será está nueva piel, si más resistente, más anfibia o de mamífero nuevo, o de ave. Este proceso lleva ya, varios meses. Y yo me resisto a mi antigua piel, me aferro a ella, a no sentir el frío, a no quedarme desnudo. Tal vez no reconozca ni me gusten mis nuevas escamas, pero es un hecho que las viejas son un lastre, pero ¡son con las que he vivido tanto tiempo! Sólo veo a los otros irse directo a su perdición o su aparente éxito.
Y yo, bueno, ya.
Ah, ya otro cumpleaños.
Y me acerco a él con toda la abulia posible. Insospechada.
Sunday, May 11, 2008
Mi gata Nadja está dormida. Se le sume la panza en cada respiración Está acostada de lado y usa una de sus patas como almohada. No parece importarle que está acostada sobre uno de los tubos que sirven de pedestal a la lámpara. Por lo demás, este domingo es impensablemente tranquilo. A veces suena la alarma del carro pero no pasa nada.
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