Monday, March 31, 2008

Cambio de ruta.

Para bien o para mal, ya me jodí. Intenté ser vendedor de ropa deportiva y el elástico del short se rompió. Intenté ser promotor cultural y las buenas ideas no aparecieron conmigo, sino hasta la siguiente administración. Intenté ser escritor de cursos de e-learning y ya ni están al aire. Se me iban las erratas en el código html. Intenté escribir textos breves, sustanciosos y fáciles para revistas y las asistentes tenían que ayudarme a darle buen fin. Intenté ser maestro y ok, soy demasiado flojo para preparar una clase. Intenté trabajar con libros... qué lío. Para bien o para mal, sólo me queda una cosa en lo que pienso qué hacer, qué reinvenciones de mí formular. ¿Cocinero? ¿Chofer de camión? ¿Escritor? Ajá. Qué haré ahora que las erratas y la revisión de estilo también me fugan. Volveré a vender mesedoras. En eso era, en realidad, muy muy bueno. No había día que no arañana las cinco mecedoras vendidas. Sonreía, feliz, satisfecho, seguro de mi producto. También podré vender de nuevo cursos de computación y para estilistas de belleza. Si todavía recuerdo cuando firmé mi primera inscripción en la Unidad Piloto y a la semana siguiente me encontré a la chica en la dirección del Instituto Monterrey, con sus pantalones raídos pero la libreta y la pluma en mano, esperando a que empezara su curso. Sí, volveré a vender cosas: en la calle siempre se aprenden cosas y se camina. Y yo hace rato que no camino tanto.

2 comments:

José Luis said...

Siempre es bueno cambiar de rutas, sobre todo arriesgarse a caminar en esas que parecen imposibles, bueno, a mí me pasa, me pasa seguido.

Pero hay una que no cambio: mi vocación docente. Enseñar siempre me será gratificante, enseñar es aprender uno mismo.

Buena salud a todos.

A Ramos said...

Hola José Luis, te entiendo perfectamente. Ahora hecho de menos a mis alumnos. Durante cinco años di clases para adultos en el INEA en colaboración con el SEEAC. Un buen día dejé de dar clases pero creo que ya volveré.