Friday, September 11, 2009

Ayer me enfermé y estuve en casa. Curioso estar en casa. Dormí más de lo acostumbrado, luego, se fue la luz y tuve que ir a comprar fusibles. Después leí. Estoy leyendo Capitán de Mar y Guerra, una novelita marina, ambientada en la Inglaterra de principios de 1800. Más tarde trabajé, comí y después cayó un aguacero. Olvidadizo que soy, la ropa que estaba puesta a secarse terminó empapada y tuve que ir a la lavandería. Seguí leyendo, fascinado, esta aventura del capitán Aubrey y el cirujano Maturin. Es genial poder leer un libro de carabelas y entender exactamente qué es y significa cada uno de los término marinos, como el arboladura, las velas de trinquete, las portas, las cuadernas, los baos que aguantan el impacto de los cañones de doce libras, la santa bárbara, el alcázar o distinguir entre velachos, galeones, zancudos, carracas y otro tipo de embarcaciones. Es algo que tendré que agradecerle a Ixel. Hoy ya volví al trabajo, sin duda, y lejos queda el mar y la goleta Sophie que ahorita anda en el mediterráneo, escoltando a doce barcos mercantes mientras Aubrey y Maturin discuten sobe música clásica en la oficina del capitán.

2 comments:

Blanca said...

Yo vi la película con Rusell Crowe y me gustó mucho. Espero que ya estés mejor de salud. Saludos.

A. said...

hola Blanca, pues más o menos por eso compré el libro, además, baratísimo, ni quince pesos y ya estoy bien, gracias por preguntar.