Friday, March 03, 2006

Hospitales

Hospital. He olvidado lo que se siente estar en un hospital en la madrugada. Todo se encuentra en silencio. Alguna enfermera pasa con aire silente y sólo alcanzo a ver su silueta que se pierde en el pasillo albo. Un olor a medicina anda entre las bancas de la sala de espera. Son bancas de fierro con cubiertas plásticas. ¿A quién se le ocurrió pensar que pueden ser cómodas para dormir en la madrugada?; pero me siento, me recuesto, pongo la chamarra de Boone como almohada, su gorra del Fondo de Cultura Económica e intento dormir. Son las doce y media. Dentro de dos horas saldrá el doctor para decirme cómo ha evolucionado mi amigo. Siempre he sabido que el desvelo es inutil en estos casos. Pongo la alarma del celular para las dos y aunque intento dormir no lo logro. La banca es incómoda. Hace rato me puse a caminar en los pasillos y llegué a la recepción. Un hombre con manos toscas atendía. Alzó la mirada con aire somnoliento, arrebujado en unas mantas aún y cuando era el frío lo que andaba afuera. Preguntó con voz tosca algo que no supe entender y se volvió a arrebujar.
Afuera del hospital está la calle de Londres. Muy cerca hay antros y restaurantes y por eso no es difícil ver algunas parejas que caminan abrazadas o taxis que pasan. Me acuerdo de hace muchos años, muchos ya, cuando miraba desde el ventanal del sexto piso del hospital No. 25 a la gente que pasaba por la avenida López Mateos y Lincoln. Estaba enfermo de asma y vivir fuera de ese lugar era como tentar a la muerte.
A la dos de la mañana sale el doctor y me llama. Me da los generales del caso y me dice: Dígale a su amigo si se interna o qué hace. Voy y Boone está tirado en la cama. Le cuento, le sugiero que es mejor internarse y él asiente. A las tres de la mañana está cómodamente instalado en su habitación y yo salgo con la noche a la casa que está a sólo cuatro calles del hospital. Hace frío, pero al menos Boone ya comienza a recuperarse. Dice que quiere estar listo para el martes y pueda presentar mi libro. Estoy seguro que si

1 comment:

La Scimmia di Filo said...

vaya cosa: que el maestro boone se recupere pronto (ojalá lo haya hecho ya), y que no pises ningún hospital en mucho tiempo.

abraxo, creo que ya se me pasó la presentación de tu libro, pero pronto lo tendré, seguro.

salut,
noé.