Tuesday, April 18, 2006

Día 1 al garate o como buscar casa en el d.f.

En la primer casa
La hija de la portera sale con aire fachoso y enojón. Me dice que no me puede recibir porque a su mamá la acaban de operar. Todo en la forma como me contesta denota fastidio, hueva, hartazgo. Es que estoy apurado, le digo y ella sólo tuerce la boca. No, pues no sé, me dice, ven el sábado si quieres para que te muestre mi papá los departamentos. Luego cierra y veo el edificio. Verde verde verde.
Renta: 3,000 Departamento de una recámara, cocineta y baño.
En la segunda casa
Ni siquiera me abrieron aunque la manta decía: Se renta. Informes con la portera. Me estoy dando cuenta que las porteras son quienes en realidad poseen las llaves del reino.
Renta: 3,500 Departamento de dos recámaras.
En la tercera casa
No, mira, si es un huevito. Me dijo el rentero, para qué te miento. Pero esta es una buena zona. Así que entré y vi. Nah, ¿cómo crees que esto es un huevito? Y sí, no cabía ni mi cama. Las paredes estaban bonitas. Eso sí. Pero para entrar al baño había una puertita pequeñita de dos aguas. Tendría que bajar al menos, unos tres kilos para pasar con tranquilidad y poder tomar el jabón del piso.
Renta: 2,600 Departamento para gente de Liliput.
En la cuarta casa.
¿Entonces, no te gustó?, deja te muestro el otro. (era el mismo del huevito). Era, ahora sí, una casa, un lugar donde alguien viviría con dignidad. De eso se trata, creo, vivir con dignidad aunque sea un lugar chiquito. Dos recámaras, balcón, cocineta, baño amplio. Pero en cuanto me pidió los requisitos se me fueron los colores del rostro. Salí viendo una casa que no podría pagar.
Renta: 4,650 Departamento muy padre.

1 comment:

Ninett said...

querido Antonio, entiendo tu coraje de tener que buscar nueva casa, cuando habías encontrado el refugio cuasi perfecto, que no lo era tanto porque ahora te vas (¡es decir que "eso" todavía no lo has encontrado!). Ambas fiestas son entrañables. La primera porque conocí a tus amigos o las personas más cercanas a ti en esta ciudad (el interrogatorio, "y tú, cómo conociste a Antonio" fue divertidísimo); la segunda, sin duda por el Torri, pero también porque para distintos hombres y mujeres ese día marcó un antes y un después en nuestras vidas; y todo ocurrió allí, en tu hogar. Recuerdo que mi último cambio de casa lo padecí, no quisiera volver a mudarme en esas circunstancias, sin embargo, sigo pensando que mudarse de casa es como limpiar el alma, reacomodar las cosas en su sitio, el que uno quiere, desprenderse de lo que no sólo no nos sirve, sino que nos hace daño y, en fin, rehacerse, reafirmarse. Por eso desde ahora espero tu próximo open house! ¡Casa nueva, vida nueva! ¡Albricias!