Monday, November 13, 2006

Tampico

Qué caso tiene presentar un libro si ese evento no se queda para siempre en tu memoria. Tampico nuevamente apareció ante mí con toda la carga de magia y amor que puede dar. Al recorrer sus calles marítimas me recordé hace ocho años cuando, con maleta en mano, andaba perdido en el centro. Había ido a Tampico a conocer el mar. Al llegar me sorprendí de mi osadía: nunca había ido al puerto, no tenía conocidos ahí. No llevaba mucho dinero. Pero la pasé muy bien. El mar frente a la playa de Miramar se quedó para siempre en mí como el vasto golpe de la vida. Para mí no hay otra playa milagrosa que no sea Miramar.
Así que, casi ocho años después, cuando empecé a dejar mi calle, mi colonia y esa vida volví a Tampico a presentar Dejaré esta calle. Y la gratitud y amistad de Diana, Sara, Liliana, Augusto y Carlos del Castillo hizo de este viaje algo especial. Justo en la noche del 11 entró el norte y en la mañana que me fui a caminar a la playa encontré el agua revuelta y espumosa. Aún así me metí hasta las rodillas. El oleaje me mareó, el agua que regresaba al mar y golpeaba con la que llegaba me hizo detenerme y dejarme al influjo del ir y venir. Después volví al centro, desayuné, vi la televisión y a las siete fue la presentación.
Descubrí a una pareja ya mayor que había ido a la presentación de Todos los días atrás. Me dio gusto verlos. Y empecé a leer, me paré al frente del escenario y leí y leí Un mil Máscaras. Sólo escuchaba las risas de la gente que pasaba tras la carpa en el andador principal de la plaza de Tampico. Después Agusto leyó un texto afectuoso sobre el libro y terminé leyendo otro cuento. Al final, después de la venta de libros, se acercó un hombre. Me dijo que él también quería escribir un ensayo sobre su pueblo, un pueblo pesquero cerca a Tampico. Me dijo que quería leer el libro para saber dónde usar o no las palabras antisonantes. Es que en mi pueblo nada más hablan a madres, me dijo. Le regalé el libro y se fue, no sé si con la esperanza de encontrar a otro que habla igual que él o con la esperanza de que Dejaré esta calle le sirviera para encontrar sus palabras. Qué caso tiene presentar un libro si no vas a recordar con afecto ese evento, si no va a pasar algo sorprendente.
Lo sorprendente en Tampico fue ese hombre, fue también un viejo que me pidió que le publicara un libro sobre el narco, lo sorprendente fue el globero que apareció a mi espalda para ver qué pasaba en ese estrado y dejó una estridencia de colores tras nosotros, colores redondos y torpes, los sorprendente fue la pompa de jabón que invadió por un momento el escenario y al niño que quería alcanzarla pero no lo logró porque su padre lo detuvo para que no entrara al estrado. Y la pompa se rompió y el niño hizo un gesto de ahhhhh, de chinnnn, de nooo. Pero la pompa no se rompió. Está aquí, redonda y multicolor en estas palabras.

6 comments:

Liliana V. Blum said...

Chanfle! Me ganaste la reseña con la pompa de jabón, el groblero y el viejito que quería hablar sobre el narco, y que no sabíamos si iba a sacar la fusca o el manuscrito. Qué cosas!!

Te faltó mencionar a las dos señoras que se ofendieron con tus palabrotas, muchacho. Y tampoco el Sub que estuvo muy rico.

Pues nada, que me dio mucho gusto verte. Qué lástima que veniste de pisa-y-corre al puerto. A ver si el próximo año vienes otra vez y ya no tienes la cadena en el cuello, perrobeso.

Ojalá que hayas tenido buen viaje. Ahora nos toca recibir al otro fonqui, Espartacus. Un abrazo,

Liliana

Mariella said...

Hola Hola Hola soy yo , la chica cuyo hermano llamado livio te compro el libro y pidio un autografo.

Luego te escribo con mas detenimiento, pero por ahora me gustaria que le dieras una miradilla a la pagina que coordino y en la cual tenemos la suerte de que colabore liliana blum y sara uribe, asi como muchos mas talentos.

www.tampicocultural.com.mx

A Ramos said...

Liliana, Mariela. Sí, un gusto que fue volver a Tampico y Mariela, está muy padre Tampico Cultural. Hace mucho tiempo me publicaron un breve cuentito ahí y seria muy padre poder enviar textos de nuevo

rosa maria said...

Q ondita Toño, que chistoso, yo hoy tambien puse algo sobre el mar..pero como no escribo tan chido como tu nomas puse una foto, hehe, soy mas de imagenes que de palabras.
Un beso,
La Rosy.

Carlos del Castillo said...

No eres el único que se pierde en el centro de Tampico, me pasa lo mismo, sólo que yo soy tampiqueño, que decepción. Me gustó mucho tu libro en especial el cuento de Capullo. Saludos.

Josué Barrera said...

Me da gusto leerte, Antonio, aunque cada vez que lo hago en Instinto contagioso te recrimine en silencio por no tener la opción de comentarios.
Un abrazo, fuerte.