Monday, January 08, 2007

Cursilería

Pasa la noche. Hace frío. El autobús avanza con una lentitud inexplicable. Me despierto. Asomo la mirada hacia afuera y me vuelvo a dormir. Cuando despierto estamos en San Luis Potosí. A la mañana ya nada la interrumpe. Afuera del Central de Autobuses de hay un puesto de barbacoa y mucha gente hace fila o se arremolina frente al mostrador. Sólo pienso que ya voy de regreso. Un nuevo regreso a la ciudad de México pero, por alguna razón, me siento diferente. En Monterrey vi a mis amigos de la preparatoria. Cenamos un día y nos reímos de esas viejas cosas que hicimos. Recordamos los viajes a Mina, las exploraciones por el drenaje, las subidas a la M de Chipinque o las bromas en el metro. Recordamos nuestra casi inocente edad preparatoriana. Oigan, les dije mientras una anécdota daba paso a la otra, ¿no se están dando cuenta que fuimos bien tetos en la prepa? Y de pronto el sonrojo nos llega. Vemos nuestras fotos de ese lejano 1994, todo lo que hemos cambiado en casi doce años. Al irme, un amigo me dice: "escribe sobre nosotros." ¿Pero qué puedo escribir que no caiga en lo sentimental, en lo cursi? Cuántas veces nos estamos salvando de ser cursis y es lo único que podemos hacer.
Y yo iba ya de regreso en el carro de mi hermano pensando en la cursilidad. Vaya que éramos tetos, con una inocencia muy clara, con una maldad muy ligth, con una perversión no tan desarrollada. San Luis Potosí tiene unas avenidas grandes, puentes nuevos, unos camellos con figuras hechas con tierra. Desde sus camellones amplios se ve que no es una ciudad grande. En las ciudades grandes todo el asfalto es bienvenido. Luego, mucho más tarde, después de ver una película donde Marc Dacassoss rescata a una teniente del ejército norteamericano (apresada en su lucha contra Al-Qaeda) pienso otra vez en la cursilidad. Veo el paisaje y se me antoja algo cursi. Recuerdo mis anécdotas de la prepa y me parecen cursis. Recuerdo mis ambiciones y me parecen cursis. Además -y esto hay que anotarlo- leo una novela muy muy cursi.
Escribe algo sobre nosotros, me pidió mi amigo. Imagino que todos queremos que escriban algo sobre nosotros y qué son los blogs más que eso: el deseo de que otro nos lea, de que a otro, nuestra vida y nuestras ideas les parezcan al menos propias para poder dialogar con ellos.

1 comment:

carlos del castilo said...

Y también para las personas adictas al internet como yo. Benditos Blogs. Saludos