Monday, December 11, 2006

La vuelta de las tortugas

Estoy solo a estas horas en la Fundación. Casi todos se han ido. Sólo Pablo lee en su cubículo, en un espacio que llamamos la jaula de las locas. Hace rato Boone, Geney e Hinojosa salieron a tomar un café a un lugar cerca, en Napoles y Liverpool. Se antoja en paz esta soledad. Se escucha sólo el rumor de los generadores de un edificio de enfrente y el paso de un vendedor de elotes en la calle. Ya no hay nadie escribiendo. A veces me pregunto para dónde va este boleto de la literatura, me pregunto por toda esa generación que intenta ser escritora.
Pienso en buenos amigos como el Carlos Velazquez en Torreón, tan llena de vitalidad su narrativa con música norteña y lucha libre, en los cuentos de Luis Valdez, cuentos que rayan entre lo bizarro y lo estridente, pienso en César Gándara con sus cuentos sobre Hermosillo, en Liliana Blum con sus textos que avanzan siendo traducidos al inglés. Pienso en Vicente Rodriguez con sus textos sobre gemelos, en la novela de Luis Jorge Boone, en la ordinaria locura de Gerson Gómez, la dramaturgia de Alfredo Hinojosa Díaz, en los cuentos de Nadia Villafuerte, en la obra de Geney Beltran, del buen Trino Maldonado con sus Vienas y sus Austrias, las queridas Laia y de Teresa Avedoy.
¿Qué irá a ser de toda esa generación que intenta, intentamos ser escritores? Me gustan también los textos de Sara Uribe, estimo y aprecio al buen Daniel Espartaco. Pienso también en Cecilia Rojas, una narradora joven de Los Cabos, recuerdo con afecto los textos de Socorro Venegas, al grupo de las ratas en Monterrey con Orfa, Nahum, Odvidio. ¿Qué escribirá un día Jorge Saucedo en Monterrey, Tinajero Mallozi, Caro Olguin. Jair Cortés, Julio César Félix, Mijail Lamas, Alvaro Solis, Amaranta Caballero, Minerva Reynosa, Óscar David López, el buen Edgar Reza son gente que también me pregunto en qué ciudad y qué libros suyos leere. A veces me cuestiono: ¿hasta donde llegaran Julian Herbert, Alberto Chimal, el estimado Hernán Bravo Varela, la querida Vizania Amezcua, la siempre laboriosa Julieta García González o BEF, Will Rodriguez y Moises Zamora? ¿Qué irá a ser de tantos escritores jóvenes, me pregunto aquí, en esta fundación diseñada para escritores jóvenes donde nunca estarán todos los que son?
Aquí he conocido, también, a excelentes poetas, ensayistas, narradores: Richard Viqueira, Verónica Bujeiro, Pablo Molinet, Camila Craus, Gabriela Aguirre, María Lebedev, Humberto Macedo, el joven Leal, Piña, Claudia Berrueto, Lobsang Castañeda, Paola Velasco, Eduardo Saravia, Karla Morales. Tal vez este post es sólo una radiografía personal de gente que estimo, de todos aquellos que veo junto a mí mientras intentamos conquistar el castillo. No el castillo de la cultura y política literaria, que siempre existirá, pero sí de encontrar un buen libro, uno que hable de nosotros o de nada o que hable de las cosas sencillas o de las complicadas. Al menos hoy que estoy solo y Ciri acaba de decirme que saldrá, me siento muy bien acompañado por tantos que fuera o aquí toman la pluma y escriben o piensan también en la soledad de sus casas en ese cuento o poema que no han escrito pero escribirán. ¿Llegaran todos como las tortugas cuando vuelven del mar?
Una generación que sale al mar pero cuando volveran llenas, cargadas, pesadas. Hace días me dijo O del tiempo muerto de las tortugas. Ese instante en el cual los investigadores les pierden la pista. Nadie sabe en dónde se encuentran. Nadie sabe de qué se alimentan, qué comen. En la oscuridad de los fondos abisales las tortugas esperan. No llegaran todas, así como aquí no están todos los nombres, hablo sólo desde mi más cercana vecindad y siempre olvidaré a alguno. ¿Qué día aparecerán las tortugas en la playa? ¿A cuántos seguiré viendo el resto de los años que esperan como viejos amigos que se conocen todas las batallas? O tal vez yo me pierda, deje la escritura pero siempre será interesante saber dónde y cuando llegaran esas grandes tortugas con su cargamento preciado de libros que desovarán en la playa ante los lectores. ¿Quién me puede decir quiénes volverán al igual que los amigos, los amores y los proyectos a retornar a nuestras vidas, a poblar nuestro breve tiempo en la tierra y en la escritura?

5 comments:

Killer said...

¿Quién seguirá vivo mañana?¿Quién logrará la fama?¿Quién a punta de perseverancia llegará a vivir de la escritura? Las tortugas no pierden el tiempo pensando en estas cosas. Tu no lo hagas tampoco.

Amaranta said...
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Amaranta said...

Unas en extinción. Otras bien groovies. Algunas más de queso con jitomate, lechuga y jamón (la tortura de la gordura); Por supuesto las Ninja no pueden faltar.

Lento o rápido, recuerda: Al Tiempo lo entrenaron las liebres. Y la tortuga vió a la liebre quedarse atrás. Por ello, Toño apunta: Que deslice un índice afilado la espalda. La Torre de On.

Anonymous said...

Gracias por pensar en mi......y espera el tour de saliva porque es peor......saludos Gerson Gomez

jesus pedro dalinde said...

un poco pedorras tus disquisiciones...