Thursday, February 08, 2007

Renovaciones

Me miré al espejo y no me gustó lo que encontré. No hablo de fealdad, claro. Pero me miré al espejoe y me dije: qué me está pasando. Siempre he aparentado menos edad de la que tengo. Alguna vez una chica de 21 años me invitó a tomar algo y ya en la plática, me preguntó cuantos años tenía. Le dije que 26 (mi edad en aquella ocasión). La chica se sorprendió. A partir de ahí todo fue en picada. Claro. Ella sí se veía de 21 pero ni hablar. Aunque no hablo de la edad. O me dice que últimamente me nota cambiado. Tú nunca habías dado una clase en sudadera. Tú nunca habrías ido a la fundación en pants y sudadera de correr. Y tiene razón. Algo me empezó a ocurrir sin que me percatara: empezó a darme ese dejo de la edad, ese dejo que no importa como te vistas, importan otras cosas pero comencé a dejar de ser yo. Y luego O apuntó a mi panza. Ok. Sï, he engordado. Pero incluso antes me preocupaba mi peso. Hoy no. Pero en la mañana, antes de ir a recoger unos papeles, me miré al espejo y me vi la barba mal rasurada. La última vez que la tuve así, descuidada, libre, casi inmoral, fue hace más de tres años. Y me miré al espejo. Es increíble cuando vemos nuestro rostro con una pizca de sorpresa.
Últimamente he estado muy aturdido. Escribir me agota. Me agota tener que demostrar a los otros que sí sé escribir. A veces este lugar sólo es eso: demostrarle a los otros lo bueno que eres. Y eso agota. O bien: demostrarle a los otros que te vale escribir pero aquí estás y que todo tu ego se basa, no sé, en otras cosas. Pero mi miré al espejo. Y no sé porqué, pero empecé a rasurarme. Disfruté rasurarme. Aún dejé algo de barba pero quité todo lo estaba fuera de sitio. Y anduve, he andado, todo el día con una pizca de tranquilidad. Después de recoger los papeles me metí al cine. Fui al Cinemex del World Trade Center, uno que me trae muchos recuerdos de días lluviosos, amigas y depresiones. Hacía mucho que no iba. Disfruté sentarme a mis anchas en una sala vacía (fui a la función de las diez y media de la mañana). Cuando salí pensé que debía de empezar a escribir una novelita juvenil, de ciencia ficción. ALgo que siempre he querido. Y luego, pensé en que uno de mis temas siempre ha sido la infancia. En fin. Llegué aquí y no he dejado de escribir desde la tarde hasta ahorita. Y todo el origen ha sido muy raro: sólo de mirarme con detenimiento frente al espejo. A veces la imagen que reflejamos es el click que se necesita.

2 comments:

eduardodegortari said...

Pues es como tú lo dices en el título: renovación. Es raro cuando el tiempo pasa de esa manera. Es raro, pero uno se acostumbra. Saludos.

Lulú L. said...

Siempre senti que la unica ventaja que tenia ante otras mujeres (guapas) era que era joven, o mejor dicho, mas joven que ellas. Pero el año pasado eso de ser joven se sumo a la lista de desventajas: o sea, ya me empece a sentir vieja. Ahora me hago a la idea que soy un poco mas inteligente. Es mi auto-terapia. Y no, no funciona.