Wednesday, September 22, 2004

Retratos familiares

Escribo, generalmente, varias cosas a la vez. Tengo una novela concluída que al volver a leer me da naúseas de lo mala que es. Tal vez funcionó en su tiempo para extraer una depresión asombrosa y de raíces fuertes que se alargó más de lo debido. Así que cuando leo esta novela es como leer sobre una enfermedad largo tiempo superada.
Pero escribo generalmente, siempre, no a todas horas, pero no hay semana que no me siente e intente contar algo o descrifrar algo con las modestas herramientas que Dios me ha dado y con las lecturas que entre amigos y maestros he ido almacenando.
Estos días debo de terminar el libro del Conarte, ya, y enviarselo a Montemayor pero también acabo de de terminar una primera versión de "Nada más es una casa", un libro de cuentos simples y sencillos, que es lo que intento ahora.
Así que me consuela otro proyecto personal, uno que inicié hace algún año y lo continuo. Se llama "Retratos Familiares". Es simple, son reseñas y estampas sobre amigos y amigas, sobre los trabajos y ciudades donde he andado, sobre memorias que se pierden luego, igual que este blog al que regresaré con los años.
Llevo ya más de veinte estampas y cuentos cortos. He aquí el primero y como estoy seguro esto sólo lo leen los amigos, amigos, aquí se verán un día:

Cordelia

El nombre de Cordelia significa corazón y yo he guardado su nombre y recuerdos dentro del mío. Recordar es también, repasar por el corazón. Y yo a veces repaso por mi corazón la primera vez que la vi. A veces me pregunto cuánto gané y cuánto perdí con esa mirada de reojo y no encuentro respuesta. Vestía de blanco y cargaba al hombro un pequeño morral café. Aunque no vi su rostro, su perfume ya había echado raíces en mis nervios, en los escalones y en la penumbra de las escaleras. Desde entonces su perfume me ha perseguido en carreteras y en solitarios salones de internet. Apenas la encuentro por teléfono o la leo en un mail, su aroma aparece juguetón y luminoso como esa tarde. Mucho de Cordelia me recuerda a la solidez de la piedra porque en su amistad, con el apoyo de su natural alegría, de sus arranques de alegría, uno puede edificar recuerdos catedralicios, apadanas de buenas palabras, murallas para contener la intransigencia, cariátides para iluminar la entrada de los días. Pero también me recuerda la fiesta, el barullo, manzanas almibaradas, papas crujientes con salsa, algodones de azúcar y es que en Cordelia hay una escondida predisposición para la feria. Una vez en Cholula gané para ella un rompecabezas. Y aunque nunca se lo di, —creo que lo extravié—, ahora intento armar con estas líneas el rompecabezas de lo que es ella, su misterio, su sonrisa y para armar este juego la recuerdo, la pienso, la vuelvo a pasar por mi memoria. Cor: cordis; corazón. Es el origen de su nombre. Corazón es igual a Cordelia.

1 comment:

Ge said...

Esta muy chido como defines a tu Cordelia!
y se antoja un retrato a lapiz en esta novela para cada lugar o personaje
Suerte