Monday, January 09, 2006

Sangre Azteca

De niño veía en las películas de El Santo la mítica Arena Coliseo. El embudo, como le llaman, me parecía el origen de todos los mitos. Es domingo y Nadia va con su cámara fotográfica seguida por Enrico y Yu-Jin. Los cuatro miramos la calle llena de baches, el agua estancada, los edificios viejos con pintas y el revoloteo de la gente al lado de los puestos de tacos. De una de las paredes de la arena pende el letrero: "Arena Coliseo" y sonrío porque recuerdo tantas y tantas películas donde El Santo desenmascaraba a un luchador y éste se convertía en hombre lobo y después de vuelta en hombre y después de hombre se convertía en calavera. Enrico y Yu-Jin son dos monedas de sorpresa en la calle y Nadia nada más se ríe mientras me cuenta que en muchas partes siempre hay hornos de microhondas junto al nicho de vírgenes y le digo que es porque hay veladoras de dos minutos o veladoras duración popcorn
Yo compro los boletos, le digo y me meto a las taquillas donde la gente se arremolina y le entrego a Nadia mi sueter café. Un hombre renco me sale al paso. ¿Cuántos quiere amigo? ¿Dos? ¿Cuatro? Vuelvo el rostro y hago una mueca a los demás que esperan junto a un coche. ¿De qué fila quiere amigo? Tengo de la una y la dos. En taquilla ya no hay. ¿Cuánto?, le pregunto. 150. Vuelvo con los otros. Dice que en 150 y en segunda fila junto al pasillo donde salen los luchadores. Pero queremos tomar fotos, dice Nadia y Enrico y Yu-Jin asienten. Vamos a pedir permiso, dice el hombre y lo seguimos entre la gente y la pequeña entrada de la arena. Nos damos a entender en una jerga donde el español, el inglés y el italiano salen a relucir. Al final nos dan permiso. El hombre renco nos da los boletos y nos dice que, a mitad de la función, va a ir a cobrarnos.
Adentro el cuadrilátero ocupa la parte central y me da la sensación de claustrofobia por el reducido espacio. Unas luces rojas bailotean sobre el encordado y luego apuntan hacia las gradas arriba que se asoman. Es como estar en la parte baja de un gran panal y la gente hace ruido ensordecedores, las mujeres dan alaridos cuando salen los hermanos Rivera o Mr. México o cuando sale Latin Lover o Leono. Mira, ese Leono se hizo cirugía en la naríz, le digo a Nadia quien se la pasa tome y tome fotos y silbando como no he visto nunca. En la penúltima lucha sale Sangre Azteca, Universo 2000 y Olímpico contra Lizmark, Heavy Metal y otro luchador que no recuerdo.
El combate abarca toda el área del ring. Gritamos mucho. Nos levantamos de nuestros asientos. Es un silberío sorprendente y cada que veo a Nadia, Enrico y Yu los encuentro con la cámara en alto y fotografiando. La lucha termina con el triunfo de los rudos y cuando Sangre Azteca pasa junto a nosotros se detiene por un momento, nos mira, sonríe a Yu, y pasa su mano por el mentón de ella, se lo acaricia, le sonríe, nos sonríe y veo el rostro enrojecido de Yu y la sangre de emoción en los cuatro. Es sólo un momento donde el luchador pasa, nos mira, toma el mentón de Yu y la enrojece pero se nos queda grabado y más tarde, cuando salgamos huyendo de la Arena Coliseo para que nos nos cobren la entrada será tan solo uno de los temas de conversación.
Así sigue la lucha. ¿Oye, no han venido a cobrarnos?, pregunta Nadia y yo estoy desde la segunda caída de la última cuando Tarzan Boy se burla de Dos caras jr. al tanto. Pero el hombre no se aparece. ¿Y si nos vamos antes de que vengan?, dice Nadia y no tiene ni qué decirme porque ya estoy en pie. Vámonos, le digo. Salimos a las prisas de la Arena Coliseo. Lo malo es que no somos nada camufajeables, se queja Nadia pero ahi vamos ya en la noche por los pasillos, luego a la entrada, nos abremos paso entre la gente y los coches y cuando estamos lo suficientemente lejos soltamos una carcajada. Ya en casa de Pedro mientras tomamos vino y hablamos otra vez en esa jerga de español, italiano e inglés, llego a la conclusión de que aún estoy de vacaciones y que es una buena forma de terminar este período con una visita gratis a la arena Coliseo.

2 comments:

La Scimmia di Filo said...

Maestro Ramos:

Celebro y comparto su afición luchística. Qué nivel.

Aprovecho el viaje para desearle un año sabroso, intenso y cálido.

Seguimos leyéndole.

Salut,
Noé.

Lilievil said...

Interesante, cuando tenga una experiencia similar a esta estaré más cerca de la gloria.