Wednesday, January 04, 2006

Tierra baldía

Este 4 de enero de 2006 fui testigo de un hecho raro e histórico en la colonia. Hoy desapareció el último lote o tierra baldía de la colonia. Durante mucho tiempo, entre las manzanas llenas de casas o vecindades, se intercalaban trozos cuadrangulares y salvajes de tierras baldías. Ahí jugaba con mis vecinos y primos en épicas batallas donde ladrillos eran murallas y varas o trozos de ramas fusiles mágicos. En esos terrenos también, algunos pocos y limpios, armábamos canchas miniatura de fútbol donde era cosa prohibida caerse porque nunca se sabía dónde había algún vidrio o el cadáver de un gato.
En esa tierra baldía pasaban también, hace mucho tiempo, en un tiempo que la ciudad ahora no recuerda, grupos y grupos de mariposas que bajaban del norte hacia el sur y eran despedazadas por nosotros con ramas con puntas afiladas o espinas. Pero luego, poco a poco, con el esfuerzo de la ciudad, el dinero, el progreso que borra tradiciones y viejos vicios, los terrenos desaparecieron poco a poco. Muchos se transformaron en bodegas, otros en panaderías, dos o tres tuvieron la suerte de convertirse en plazas.
La transformación abarcó desde mi primer adolescencia cuando vi el gran llano camino a la escuela convertirse en una gran nave de taller mecánico hasta hace pocos años cuando la tierra baldía frente a mi casa se convirtió en tres naves industriales donde almacenan rollos de tela y varillas de construcción. Todos fueron desapareciendo menos uno.
El pequeño terreno baldío en la esquina de Gardenia con privada Limón se mantuvo agreste, lleno de matas, con dos árboles retorcidos y espinosos y montones de basura en las esquinas. Hormigueros, avisperos, nido de ratas y más, el terreno siempre fue desairado por las grandes constructoras que volvieron mi colonia en colonia de bodegones y más. ¿Qué se podía hacer con un terreno tan pequeño? Nada.
Pero este fin de año, por motivo de las fiestas navideñas y los cohetones, mas el calor seco que asoló la ciudad en las fiestas decembrinas, hizo que el fuego apareciera en el seno de las raíces y la tierra suelta. Un cohete tronó e hizo la chispa. La chispa se sacudió en fuego. Una mata espesa y blanca de humo se despeinó sobre los dos árboles y un mini fuego se hizo. Los vecinos se alarmaron. Pasé justo en el momento que acarreaban botes con agua y con el manguerazo apagaban las brinzas negras y blancuzcas por el fuego. Hoy, fueron unas máquinas y traxcavos y comenzaron a terminar con la tierra baldía. Quitaron los árboles, eliminaron los montones de tierra.
Ya no hay tierra baldía en mi colonia. Ya no. Finalmente, este histórico 4 de enero, el último terreno baldío de la colonia ha desaparecido. Ya no queda nada de la vieja colonia Moderna. Las cantinas han desaparecido. Solo una vecindad se sostiene a duras penas entre la clínica 15 y unas bodegas. Ya no hay tierra baldía. Se ha terminado toda.

1 comment:

LADYDRAGON said...

Recuerdo que de niña(hace poco tiempo en realidad)soliamos construir carreteras formando los caminos con pequeñas piedras, mi hermano, hacia lodo y lo poniamos sobre las piedritas y se veia genial eran largas carreteras, o cuando metieron el drenaje que corriamos como locos entre las zanjas y en ocasiones nos asomabamos para ver que tan lejos andabamos...en ocasiones cuando veoa a mis sobrinos tan enagenados jugando con el X-box, pienso donde quedaron aquellos niños que solian correr entre la tierra, o que usaban su imaginacion para crear cosas magicas...las nuevas generaciones son todo un dilema para mi...

Besos