Tuesday, March 13, 2007

Espero ya que llegue la película de 300, basado en el libro gráfico de Frank Miller. Ansío ver sangre, desmembramientos, una lealtad y honor que cada vez parece que sólo quedó en el pasado. La batalla de las Termopilas, no es mi favorita. Amante de la cultura persa, ese estrecho me recuerda, tal vez, la caída de uno de los imperios gracias a los cuales empecé a leer, ávido por su historia. Pero a esperar, faltan tan sólo un par de semanas.
Crónica de dieta/día tres
¿Señor, vende los nopales? y el don, sentado en un banquito de madera, responde: por supuesto, claro que sí, mire, mientras pruebe esto. Y con una velocidad sorprendente extrae una tortilla caliente de un altero cubierto con servilletas, le unta una cucharada de aguacate y guacamole y me lo entrega. Me quedo febril al recibir ese taco. Y recuerdo, no puedo comer ni tortilla ni aguacate. Por un momento pienso, ¿qué mal me puede haceruna tortillita con aguacate? Pero entonces pienso en una presa a la cual se le hace sólo una fisura y esa fisura me vuelve más grande y más grande y más grande. Compro los nopales y me voy con mi taco de guacamole camino a casa. Lo llevo en la mano como un gorrioncito caliente. A veces lo miro y quiero comerlo, pero me contengo. Busco a algún indigente a quién dárselo y antes de llegar a casa veo a un viejo, extremadamente delgado y pienso en futilidad de las dietas, al notar cómo el viejo devora con ansiedad un trozo de torta de milanesa. Pero no le entrego el taco y metros más adelante, lo tiro a la basura con toda la lástima que puede darme un taco de guacamoles. A veces, seguir las reglas, se vuelve algo absurdo.

1 comment:

blanca figueroa said...

Te lo hubieras comido. Ayer me comí dos quesadillas con guacamole y me acordé al leer tu post. Pero qué bueno que vas bien con la dieta.